Trece tristes trances. #7: Climatología

18 Oct

Que las cosas no son siempre lo que querríamos ha quedado claro. A veces lo tienes ahí, enfocado en la lente de tu cámara, las teclas esperando a crear palabras, el primer día de verano prometiéndote, el pase de la muerte. Qué puedo decirte que no sepas.

Que la tarde que te conocí llovía y hacía frío y tú te detuviste en un escaparate. Que en el escaparate lucían dos zapatos rojos. Que brillaban, que brillabas. Y todo fue a toda velocidad, con las nubes rozando las antenas de televisión y doblándolas sin esfuerzo.

Y todo fue a toda velocidad, el Marais, los malabaristas, tus peinados. Que creaste un pequeño universo dentro de un vaso de ginebra como quien escribe una leyenda. Que hiciste que los lunes se multiplicaran, que las nubes rozaban ya las farolas y el vino el filo de la copa.

A toda velocidad la piazza Cadorna, el mes de mayo, Rayuela. Y yo no supe exprimirlo sin pararme a descansar, a beberme con ansia lo que habías dicho.

Te marchaste por el este, por el Boulevard Beaumarchais, hacía frío y llovía. Y qué puedo decirte que no sepas. Que algún día el sol volverá a salir.

Segundo Aniversario

30 Sep

Vigésimo sexta entrega de Music for the Young Miracles

Segundo Aniversario

Segundo Aniversario

Parece mentira pero ya han pasado dos años desde que el proyecto Music for the Young Miracles, algo así como el sello musical del blog, echara a andar.

Poco se puede decir excepto “gracias” a aquellos fieles que cada mes se hacen con un puñado de canciones que intentamos sean lo mejor posible. Este mes toca fiesta y queremos que os divirtáis (con las dosis justas de mirar hacia atrás).

¡Uníos!

Trece tristes trances. #6: Breve historia del tiempo

7 Sep

Estar contigo es una sucesión de idas y de vueltas, de domingos acechando. Es una colección de cromos antigua a punto de completarse, un abrigo de entretiempo.

Estar contigo es reunir todos mis éxitos en un segundo.

Es escribir con buena letra, “I see a wilderness for you and me“, es fotografiar toldos blancos y azules en la playa, celebrar el todo y la nada, es echar de menos, es tiritar, es gritar, es cantar, es cantar gritando o gritar cantando -de eso no estoy seguro-, es correr con los ojos cerrados, bailar con los ojos cerrados, vivir con los ojos cerrados.

Estar contigo es cuestión de suerte y la suerte es el tiempo y es el espacio. Estar contigo es esperar el momento preciso, el segundo preciso, y sujetarlo con todas mis fuerzas. Es esperar, sin resignarse, al próximo domingo.

Nouveauté

26 Ago

Vigésimo quinta entrega de Music for the Young Miracles

Nouveauté

Nouveauté

La mejor prueba de que este verano se nos está muriendo a pasos agigantados es que a este bendito país sólo le quedan 24 horas antes de que empiece una nueva Liga de Fútbol.

Colores, expectativas y fichajes a parte, desde Music for the Young Miracles queremos mirar al otoño por una vez sin nostalgias ni suspiros. Y para evitar el pesimismo propio del mes de septiembre que está a punto de entrar, ofrecemos esta nueva receta en forma de 11 canciones.

11 canciones de entre las novedades musicales de este otoño que, seguro, sonarán en la habitación de quien esto escribe los domingos de lluvia que queden hasta nueva orden. 11 canciones que abarcan (y aprietan) a los quizá, dos mejores grupos de la actualidad (Arcade Fire y Broken Social Scene), a la candidez de Klaus & Kinski, a los “popemas” de Joaquín Pascual, a los acordes del rehabilitado Roky Ericksson o al genio Neil Hannon (The Divine Comedy).

Señores, señoras, empieza la temporada.

One hit wonder

28 Jul

Vigésimo cuarta entrega de Music for the Young Miracles

One hit wonder

One hit wonder

Hace años que dibujaría el verano desde el asiento trasero del coche, con el sol golpeando fuerte, una carretera vacía y con un cassette sonando en la radio. Si volviera a entonces quizá elegiría otra banda sonora…o quizá no. Puede que sea verdad que cada momento de la vida tiene sus canciones y que son los momentos que acompañan la otra mitad imprescindible de la historia, los que hacen que todo funcione.

Music for the Young Miracles se toma (a la 24ª va la vencida) una excedencia y abandona los criterios musicales para abrazar los recuerdos de aquellos días. Y por entonces sonaban estas canciones de grupos de los que posteriormente poco o nada se supo, o que fueron engullidos por el éxito de su propia canción.

Disfruten.

Trece tristes trances. #5: Road movie

14 Jul

Es un día soleado y conduces por una carretera de, pongamos, Castilla. Es una recta enorme. A tu izquierda y a tu derecha, los primeros rollos de paja de la cosecha anual. Se respira un verano joven en el aire. Todo es amarillo y ocre, y el cielo es tan grande que asusta.

Enciendes la radio y te escupe un veneno directamente al cerebro. Un veneno delicado, a punto de resquebrajarse, pero que enmudece el sonido del aire contra las ventanas abiertas del coche. Y en cada bombeo de sangre el veneno se extiende por todas partes, baja por tu pie sobre el acelerador y sientes que quieres cerrar los párpados y reposar la cabeza sobre el asiento.

Avanzas por la carretera, sintiéndote en paz con todo, enamorado de todo. Y después, cuando has cruzado ya 3 ó 4 veces el horizonte, aparece a tu lado ella. Y el sol le ilumina los brazos y las mejillas. Y disimulando, pones tu mano sobre su rodilla y respiras una sonrisa que sólo ella sabe darte y que dura un día entero.

Aminoras hasta detener el coche en la cuneta al ver caer el sol. Y cuando, ya de noche, el calor ha bajado y el asfalto ya no quema, te das cuenta de lo afortunado que eres, de lo poco que aprecias momentos como éstos, de la paz que te queda a pesar de todo.

Porque era un día soleado y conducías por una carretera de, pongamos, Castilla. Y ése día tu vida se parecía más a una road movie de lo que jamás hubieras soñado.

Coupe du Monde

15 Jun

Vigésimo tercera entrega de Music for the Young Miracles

Coupe du Monde

Coupe du Monde

Es la víspera del debut de la selección española en el Mundial de Fútbol de Sudáfrica, pero tranquilidad, no quiero hablar de ello.

Tampoco esta entrega de Music for the Young Miracles habla del deporte en sí. Me gusta pensar que estas canciones, todas ellas con alusiones al deporte rey, hablan de la VIDA con mayúsculas por medio de expresiones que han ido calando en el vocabulario cotidiano. Son un vínculo a la infancia, a las pasiones (esas pasiones tan tontas que pueden arreglar una tarde de domingo con un gol de tu equipo), a los veranos con decepciones y alegrías colectivas difícilmente explicables.

Algunos de mis primeros recuerdos están ligados a los Mundiales, cuando el fútbol era un deporte por encima de todo, cuando clubs como el de mi ciudad jugaban por su camiseta sin escatimar esfuerzos. Y esos recuerdos forman parte del cuadro de una infancia feliz, con un balón bajo el brazo a todas partes y el póster de mi ídolo en la pared.

Por eso me resulta inevitable sentarme cada cuatro años frente al televisor y ver a las mismas camisetas persiguiendo un sueño, ahora convertido en un negocio de los grandes. Y hablar con mi padre emocionados de Maradona y su gol , del fatídico codazo de Tassotti y notar la mirada de mi madre clavada en nosotros sin comprender nada.

Sé que éste va a ser el último Mundial que pasemos juntos.