Lección de claqué #3

23 Mar

Me miraste tratando de discernir mis átomos del todo que formaban las palabras. Y en segundo plano, la ciudad desierta y el aire rasgado por una mariposa blanca y negra. Todo, como en un beso de película, perdía peso ante el argumento de aquella tarde roja del verano más inmenso. ¿Por qué (no es una pregunta, pero cómo decirlo de otro modo) rimaban todos nuestros deseos con el quejido de un imposible? Y justo después, después del escandaloso silencio de dos miradas cruzándose, se rompieron todas las ventanas, y llovieron cristales, y el aire paseó por unos hombros desnudos. Sonaron los discos rotos, las campanadas de un reloj maldito en la estación. ¿Por qué (no es una pregunta, pero cómo decirlo de otro modo) tratamos siempre de esconder una obsesión malsana por la pirueta más difícil? Y salí a pasear por Madrid como un enfermo que cambia de postura en la cama, rodeado de gente saludable, de ignorantes; de gente sin esperanza, músicos sin audiencia, yonkis, poetas de abecedarios gastados. Y cerré los ojos y sustituí el tráfico por el sonido del mar, la gente por la espuma contra las rocas. ¿Por qué (y no es una pregunta, pero cómo decirlo de otro modo) la vida está llena de hermosuras así?

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5 comentarios to “Lección de claqué #3”

  1. Ariel marzo 24, 2009 a 3:03 am #

    Nuevamente he quedado atormentado por tanta belleza en un montoncito de palabras. Te soy sincero, ya quisiera escribir así como tu. Espero seguirte leyendo mas seguido para enriquecerme mas.

  2. Olga B. marzo 24, 2009 a 8:35 am #

    Cerrar los ojos y sustituir el tráfico por el sonido del mar.
    Precioso, Spender. Me gusta mucho este texto.
    Un saludo.

  3. marisa marzo 27, 2009 a 2:42 pm #

    Un texto sugerente replrto de imágenes. Y esos ojos capaces de hacernos habitar en la belleza…Un beso

  4. escribiente marzo 27, 2009 a 6:37 pm #

    Sé lo que es “obsesionarse por las piruetas más difíciles” y sentirse culpable, por “malsanas”, y “esconderlas”, como consecuencia de todo lo anterior. Esa pregunta afirmativa es de una clarividencia pasmosa. Genial.

    Me ha encantado ese recurso retórico de la pregunta que lejos de preguntar afirma con el desapasionamiento melancólico que da la lucidez…..Muy hermoso. Abrazos.

  5. laura marzo 31, 2009 a 3:58 pm #

    Grande…
    Como siempre, ya sabes
    🙂

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