La extraña muerte de los neocon

11 Dic

Ahora que la guerra que odiábamos ya ha pasado de moda y lo que nos horrorizaba parece haber prescrito. Ahora que el diseño sueco invade tu vida expandiéndose sin barreras. Ahora que nuestras voces ya no se oyen y se han perdido en un eco sordo. Ahora, llévate mis pastillas: olvidé para que servían y ya tomé demasiadas.

Ahora que mis golpes ya no son certeros. Ahora que el rojo ya no existe y sólo quedan tablas carcomidas en valles de niebla espesa. Ahora que la lona está llena de sangre. Ahora, ruge como aquella tarde llena de historias sin final para que todos nos oigan por fin.

Ahora que estallan pequeñas bombas entre los dos y mi pequeño ruiseñor intenta cantarte atrapado en tu pecho. Ahora que sólo pienso en romper mis líneas

en versos infinitos
que se reciten en voz baja
y sean la munición de mis armas

Ahora, necesito cantar a pleno pulmón A hard rain’s gonna fall y que me oigas decir que no quiero medicinas ni relatos inacabados. Sólo poemas en un mundo libre.

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2 comentarios to “La extraña muerte de los neocon”

  1. OEN diciembre 11, 2007 a 10:25 pm #

    Leido 😉 Buenas noches jefe.

  2. la buena de la película diciembre 12, 2007 a 9:02 pm #

    El aquí, el ahora y el va por ustedes.

    ¡GUAPO!

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