Entropía

2 Dic

He vuelto a nadar en mares de asfalto y me he sumergido de nuevo en el ojo de sus orquillas sin tomar aire, rezando sin saber bien a quién por sobrevivir el tiempo justo para poder escribirte estas líneas, tan estériles y tontas como siempre. Y me rio al pensar que las manos nerviosas que trazan ahora estas curvas imposibles, torturadas en sus propios círculos concéntricos, no van a significar nada cuando mis latidos se serenen y la atmósfera que me rodea retire este peso de mis hombros.

Pero, a media luz, en estas primeras horas quedas del invierno, mis manos aceleran como una canción in crescendo siguiendo el dictado del viento que resquebraja mis débiles labios. Ahora nada me puede detener. Nada evitará que me sincere conmigo y con todo el que quiera escucharlo.

Porque los sábados por la noche en ciudades como ésta, olvido todas mis canciones sobre trenes. Sólo quiero aumentar la entropía de tu cuarto con nuestra ropa por el suelo y las llaves de tu boca en mi poder al fin. Robarte como un adicto desesperado sus esquinas y que te refugies en las mías. Perder mis manos en la maraña de tu pelo y quedarme con las tuyas para siempre.

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3 comentarios to “Entropía”

  1. la buena de la película diciembre 3, 2007 a 2:25 pm #

    Soy más de Química que de Física. Soy más de letras que de ciencias. Así que creo que, más o menos, puedo entender lo que tratas de transmitir.

    Dulce tortura escribir, saciarse. Dulce que elahora sea la eternidad.

    Besitos.

  2. señorita diciembre 3, 2007 a 7:32 pm #

    Ando a la carrera. Nunca tiempo suficiente para detenerme aquí el tiempo que debería. Supongo que no tengo tiempo para dedicarlo a nada en concreto, pero eso no me importa. Lo que de verdad me sangra es pensar no puedo descansar aquí ni un segundo, que paso por tus palabras tocándolas sólo con las puntas de los dedos, como leyendo en braile, cuando me gustaría acariciarlas, paladearlas, retenerlas en mi boca hasta dejarlas sin ningún sabor. Pronunciarlas una a una, dejando que caigan lentas entre mis labios. Porque cuando las leo, cuando las toco, estoy contigo. Y no hay mayor paz que esa.

  3. lamaladelapelicula diciembre 3, 2007 a 9:54 pm #

    bravo. Eres inspiración.

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