Otra verdad incómoda

14 Jun

En estos días de consumo rápido, la gente devora discos, libros, películas…Pasamos de puntillas sobre todas las formas de arte imaginables. Nadie se para ya delante de un texo y lo relee, y mucho menos espera a sacar sus propias conclusiones. Vemos películas que nunca provocan nada en nosotros. El hecho de que internet facilite el acceso nos provoca la necesidad de consumirlo todo a marchas forzadas por miedo a estarnos perdiendo el sumun de la modernez y como consecuencia, ya casi no hay discos de culto, de esos que llevan su tiempo verlos en total dimensión. Todo se ha masificado.

En esa dirección apunta sin vergüenza alguna Al Gore en Una verdad incómoda, donde parece poco menos que el mesías que necesitábamos para abrirnos los ojos. Admito que el mero hecho de que alguien que pisó la Casablanca en calidad de vicepresidente hable de estos temas ya es un avance y no seré yo quien le reste importancia a este paso, grande o pequeño según se mire.

Grande porque es obvio que el mensaje podrá llegar a mucha más gente. Porque la cara de Al Gore delante de unas diapositivas de Power Point (la mayoría un poco cutrillas) ya da cierta importancia a un tema capital. Porque la distribución en cuestión de la cinta es enorme y porque por poco que entienda y atienda el espectador, puede que salga con alguna conclusión entre manos.

Pero pequeño por contenidos. Porque se apela más a ensalzar a un “héroe” que ya estuvo en la Casablanca y que no movió un solo dedo. Porque no se invierten los suficientes esfuerzos en desmitificar la supuesta división en la comunidad científica. Porque habría que haber sacado menos planos del “solitario gladiador” (algunos de ellos casi dan risa) y haber dejado claro que de lo que hablamos no es una teoría si no un hecho. Porque la imagen de Gore frente a un auditorio que aplaude sus ejemplos-para-niños-de-cuatro-años le da un aire de predicador de iglesia estadounidense preocupante y sobre todo por la sensación de estar ante un constante bombardeo de marketing más que ante un tema tan importante. Y por no haber señalado claramente a los responsables de fracasos como los de Kyoto. Poca denuncia y mucho minutaje malgastado en el personaje en cuestión.

Una oportunidad perdida a medias, pero que en mi opinión debe ser bienvenida vistas las portadas de los periódicos de los últimos meses.

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  • 2 comentarios to “Otra verdad incómoda”

    1. suicide_doll junio 28, 2007 a 3:41 pm #

      Comparto muchas cosas de las que escribes es esta isla de mirada melancólica y algo ingenua del mundo. Pero no olvides que esa cinta tiene le objetivo de venderse, por muy importante que sea el contenido. Tienen que vender el documental para que se ponga de moda, porque una película mucho más cientfica y seria no hubiese tenido tal repercusión y no hubiese vendido una preocupación suficiente como para ejercer presión, que es lo que se necesitaba.
      Como bien dices, nadie se hubiese parado a ver un auténtico documental sobre el calentamiento global. Hay que darlo masticado.

    2. Spender junio 28, 2007 a 8:19 pm #

      Gracias por tu comentario. Ya digo que, en este caso al menos, el fin (que la noticia gane relevancia) ha justificado los medios (que en el fondo tampoco se lo hayan “currado” tanto) . Vuelve pronto.

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