Rajoy, su primo & cía.

22 10 2007

Algunas veces más vale que sepamos con quién nos jugamos los cuartos. Oir a los políticos es fácil, pero lo difícil es escucharlos. Y es difícil porque ellos lo han hecho así.

Durante los años en los que he sido consciente del problema global de la política - la no existencia de ideologías, única y exclusivamente existe la sumisión al poder de don dinero - había oído tonterías, sandeces y declaraciones donde el sentido común (con independencia de la filiación del oyente y el político en cuestión) brillaban por su ausencia.

Pero, como he intentado barnizar a lo largo de todo este diario, nos enfrentamos a un problema latente pero rara vez identificado: las teorías nacionalistas, los debate enconados sobre política exterior, los textos estatutarios etc. no son más que meros decorados para escondernos la cruda realidad del mundo, la verdadera personalidad de la clase política y poderosa (principalmente, económicamente poderosa).

Y en ocasiones, resbalan. Como un déja vu en Matrix, todo el sistema se tambalea por unos instantes. De lo contrario es imposible comprender la naturaleza de las declaraciones de Rajoy, que como bien dijo Rafael Argullol, es uno de esos políticos aculturizados de los que ya hablamos.

Habla a la opinión pública despreciándola, como si estuviera entre tapa y tapa de una mañana de cañitas con sus amigos, confundiendo la eventualidad con los estudios científicos, las conjeturas con los hechos probados. Y de paso tira por tierra el trabajo de muchos ecologistas y las campañas de concienciación que se vienen haciendo desde diversos frentes, dando a entender que la comunidad científica no mantiene una única posición frente al cambio climático.

Y lo realmente triste de este paletismo, de este alarde de ignorancia irresponsable es pensar en quiénes y cómo habrán movido los hilos de alguien que - desgraciadamente - representa a una porción de electorado tan grande, y sobre todo, en los beneficios que estas declaraciones les traerán a aquellos a los que les interese que todo siga como hasta ahora para mantener sus cuentas corrientes saneaditas y llenas de ceros. Y por descontado, al señor Rajoy, su primo y los demás secuaces.





De política global y miopía

4 10 2007

Como si de un tiovivo se tratara, la clase política sigue bordando las artes del despiste, moviéndonos entre grandes enemigos y enormes héroes que vienen a salvarnos de los gravísimos peligros que nos acechan.

Unos se dedican a tapar sus gobiernos inoperantes con guiños a sus supuestos ancestros, convocando consultas que se dicen democráticas pero que poco escucha las necesidades de los ciudadanos de a pie y que le sirve para silenciar las deficiencias graves en una sociedad basada en la teoría de los dos tercios, que se cree que es la cantidad de población que opina que todo les va lo suficientemente bien como para que no quiera cambiar ninguna de las injusticias que a ciencia cierta conocen y por tanto, la parte de la sociedad que acaba volviéndose “más papista que el papa”.

Otros aprovechan las circunstancias para seguir publicitándose quizá sabiéndose en buena posición para reeditar el poder y seguir cediendo en cuenta gotas las políticas que prometieron, con el único afán de mantenernos frescos sus más que dudosos logros. Y sonriendo, que viene la foto.

Los hay que aún patalean y en sus fueros internos maldicen la única ventaja de este “decorado democrático” en el que vivimos: la posibilidad de cambiar de incompetentes cada cuatro años. Lloran, hurgan en sus heridas, sabedores de que la única forma de perpetuarse en sus bonitos despachos con vistas, en su posición de directores de un tráfico de influencias simplemente escandaloso, es lograr el poder de cualquier manera. Sólo así se puede pueden entender los atropellos, los insultos a la inteligencia de la gente que se cometieron hace casi una legislatura.

Triste es ver cómo se insulta a diario el concepto de “izquierda” por los que enarbolan banderas marxistas-leninistas con una mano y con la otra hablan de independencia y practican un racismo cultural incomprensible, hablando de nuevas naciones en un siglo, el XXI, que sigue cometiendo los mismos errores que ya han provocado conflictos armados anteriormente. Y también nos insultan aquellos que niegan la mayor, aquellos que por una simple consejería matarían a sus familias, dan el poder a la derecha y además se atreven a mirar para otro lado por si les da la risa.

Los debates estériles, señores políticos, aquellos que sólo interesan para arañar los votos de los que desayunan, comen y cenan con la política – digo, politiqueo – de aquellos que realmente siguen pensando que son únicos, que sus culturas milenarias son su patrimonio, han dejado de servir ya para quien esto escribe. Porque se acabó el vivir anestesiado con problemas de los que no habrá solución hasta que las ventanas de la política y la educación (ni una sola cultura es patrimonio de nadie, sino de toda la humanidad) se abran y ventilen esta habitación.

Mientras tanto, levanto la voz porque discrepo, discrepo profundamente del concepto de mundo que nos han dado para amamantarnos y que ignoran –por suponerlo evidente - para entretenernos en una especie de debate à la reality show, demagógico y miope. Sr. Ibarretxe usted preocúpese de los vascos y vascas, hombres y mujeres, gatos y perros, tortugas y palomas mensajeras o lo que considere oportuno. El mundo seguirá yendo mal mientras usted trata de solucionar los problemas de identidad de un puñado (porque no es más que eso) de personas pudientes cuyo único objetivo es buscar la manera de enriquecerse más. El día después, si es que lo hay, de su consulta nada habrá cambiado y, por descontado, pasará usted a la historia como otro político más que se cruzó de brazos para ver como el mundo sigue desconchándose a diario.





Discos para un mundo mejor (II)

25 06 2007

Nadie sabe muy bien lo que pasa por la cabeza de Daniel Johnston (Sacramento, 1961). Su mirada suele dirigirse al vacío. The Devil and Daniel Johnston (2005) es la reciente película que así lo atestigua (premiada en la edición de aquel año en el festival de Sundance).

Tampoco conocemos muy bien los demonios que le habitan. Esos demonios que hacen que sus conciertos duren a penas 15 ó 20 minutos ya que el propio Johnston pierde la noción del tiempo. Tan sólo sabemos sus nombres: trastornos bipolares y maníaco depresivos.

The Devil an Daniel JohstonEl chico problemático, el outsider del folk americano, adoraba a The Beatles, a Bob Dylan y a Neil Young. Colgaba sus discos en el árbol de Navidad de su familia. Desparecía por completo durante meses haciéndose feriante o se perdía en Nueva York volviendo locos a los Sonic Youth que pasaron toda una noche persiguiéndole por la ciudad. Vivía obsesionado, atrincherado en su propio sufrimiento y locura con dos cosas: salir en la MTV y Laurie, la cajera de aquella pequeña tienda de la cual estaba completamente enamorado. Pasó de chico rarito e incomprendido a músico de culto cuando Kurt Cobain salió en las portadas de las revistas de música más importantes del mundo con una camiseta suya, con aquellas ilustraciones que el mismo realizaba una a una para vender cassettes a todos sus amigos e intentar hacerse un hueco. Grababa con un pequeño teclado casio y una grabadora de una sola pletina en el garaje de su hermano, que no tardó en echarle de casa, y tenía por tanto, que repetir la grabación entera cuando alguien le pedía su disco.

Iba a todos los funerales que organizaba las pompas fúnebres del marido de Laurie solo por verla. Su obsesión por el miedo a Dios, inculcado como a todos los cristianos desde pequeño, únicamente servía para aterrorizarle, para trastornarle y lograr que perdiera el control en muchos de sus recitales. Quitó las llaves del contacto de la avioneta de su padre cuando volvían a casa tras el concierto más grande de su carrera y las lanzó por la ventanilla, sobreviviendo de milagro. Pasó por decenas de manicomios. Fue despedido por Atlantic tras vender 5000 copias de su primer y último álbum en la compañía.

folder.jpgEsta y muchas otras cosas llenaban la cabeza de Daniel Johnston. Sólo así se entiende la verdadera veneración que causa su trabajo, que es probablemente el cancionero más crudo, más doloroso y más (extrañamente) bello de los últimos 20 años. Sólo así se justifican los necesarios tributos que gente como Teenage Fanclub, Jad Fair, Flaming Lips, Death Cab For Cutie, Beck o Sparklehorse han hecho en los últimos tiempos. Así, y sólo así se puede llegar a enteder qué se oculta tras discos tan misteriosos y tan jodidamente bonitos como Yip-jump music (1983).

TRUE LOVE WILL FIND YOU IN THE END





Otra verdad incómoda

14 06 2007

En estos días de consumo rápido, la gente devora discos, libros, películas…Pasamos de puntillas sobre todas las formas de arte imaginables. Nadie se para ya delante de un texo y lo relee, y mucho menos espera a sacar sus propias conclusiones. Vemos películas que nunca provocan nada en nosotros. El hecho de que internet facilite el acceso nos provoca la necesidad de consumirlo todo a marchas forzadas por miedo a estarnos perdiendo el sumun de la modernez y como consecuencia, ya casi no hay discos de culto, de esos que llevan su tiempo verlos en total dimensión. Todo se ha masificado.

En esa dirección apunta sin vergüenza alguna Al Gore en Una verdad incómoda, donde parece poco menos que el mesías que necesitábamos para abrirnos los ojos. Admito que el mero hecho de que alguien que pisó la Casablanca en calidad de vicepresidente hable de estos temas ya es un avance y no seré yo quien le reste importancia a este paso, grande o pequeño según se mire.

Grande porque es obvio que el mensaje podrá llegar a mucha más gente. Porque la cara de Al Gore delante de unas diapositivas de Power Point (la mayoría un poco cutrillas) ya da cierta importancia a un tema capital. Porque la distribución en cuestión de la cinta es enorme y porque por poco que entienda y atienda el espectador, puede que salga con alguna conclusión entre manos.

Pero pequeño por contenidos. Porque se apela más a ensalzar a un “héroe” que ya estuvo en la Casablanca y que no movió un solo dedo. Porque no se invierten los suficientes esfuerzos en desmitificar la supuesta división en la comunidad científica. Porque habría que haber sacado menos planos del “solitario gladiador” (algunos de ellos casi dan risa) y haber dejado claro que de lo que hablamos no es una teoría si no un hecho. Porque la imagen de Gore frente a un auditorio que aplaude sus ejemplos-para-niños-de-cuatro-años le da un aire de predicador de iglesia estadounidense preocupante y sobre todo por la sensación de estar ante un constante bombardeo de marketing más que ante un tema tan importante. Y por no haber señalado claramente a los responsables de fracasos como los de Kyoto. Poca denuncia y mucho minutaje malgastado en el personaje en cuestión.

Una oportunidad perdida a medias, pero que en mi opinión debe ser bienvenida vistas las portadas de los periódicos de los últimos meses.

Más sobre el Calentamiento Global:

  • Wikipedia: Calentamiento Global

  • Calentamiento Global (Blog)

  • Cambio climático @ Greenpeace





    Somos frágiles como corazones de insectos

    15 04 2007

    Todo ocurrirá. Como en una novela de Orwell, como las profecías de Huxley o Bradbury, todos nuestros temores se verán realizados.

    Las fachadas de las casas que ahora parecen bellas, acabarán rotas como cajas de cartón. Las peores y más absurdas guerras creerán en su propia razón de ser. Las incoherencias, como un líquido derramado desde lo alto de los muros que nos gobiernan, se extenderán y extenderán, inundándolo todo. El dolor crecerá gracias a aquellos que ponen un arma en nuestras manos y huyen antes de que las balas comiencen a volar. Los poemas de Blake comenzarán a tener sentido.

    Todo ocurrirá. El viento cesará algún día y las montañas desaharán el camino de la erosión. Y oiremos por fin, nítidos, el zumbido de los cables eléctricos, el crujir de las vías de tren. Y entonces, sólo entonces, sabremos que este decorado que nos rodea, este escenario que gira y gira, no sirve de nada si nada de lo que lo adorna es admirado como un recuerdo de tiempos mejores.