90 singles right back from the 90’s (VI)
14 12 200775. Beck Devil’s Haircut (1996)
Beck es quizá uno de los mayores talentos que han dado los últimos años de la música moderna. Ecléctico como él sólo, convierte sus discos (últimamente, por cierto, bastante flojitos) en autenticos batidos de sonido y estilos, que pueden ir desde el indie rock, hasta el hip hop pasando por el folk o el pop psicodélico.
Odelay (1996) es para mí, la punta del iceberg. Y pese a que funciona mejor como un todo más que por piezas sueltas, Devil’s Haircut es -en la práctica- un single perfecto y de lo mejor que se publicó en los 90. Bailad, malditos!
74. Radiohead Fake Plastic Trees (1995)
Poco o nada más se puede añadir a lo que ya se ha dicho de grupos como Radiohead. Habría que remontarse probablemente hasta los sesenta y escuchar a un “pequeño” grupo de Liverpool, para encontrar alguna banda que haya hecho tanto por la música como Radiohead.
Han firmado discos convencionales de rock alternativo como The Bends de donde extraigo este single, y han sido de los mejores. Evolucionaron su música y no han repetido nunca la fórmula y siempre han sido los mejores. Hoy son noticia por haber dejado que los fans pagaran lo que ellos creyeran conveniente para la descarga de su nuevo álbum (excelente, por otra parte). Seguro que habrá más canciones suyas a lo largo de esta lista tan subjetiva como inútil, pero Fake Plastic Trees demuestra que hubo un tiempo en que estuvieron rozando la perfección en el pop de guitarras. Para poner los pelos de punta…
73. The Stone Roses I wanna be adored (1991)
The Stone Roses se convirtieron en leyenda con el disco debut homónimo que publicaron el último año de la década de los 80. Algo ocurrió entonces. Las discotecas de Manchester, inundadas hasta entonces de un descubrimiento reciente llamado “música tecno”, empezaron a poner cosas nuevas y realmente sorprendentes.
Lo que realmente dio comienzo a una nueva época en las islas fue el grupo que Ian Brown lideraba desde el micrófono. El madchester volvía a las guitarras, pero manteniendo esa cadencia que hacía que sonara en cualquier discoteca y no desentonase sino más bien alrevés: era el momento álgido de cualquier fiesta. I wanna be adored contiene una intro y una línea de bajo que ya la hacen enorme.
Probablemente, el primer himno de la década.
Comentarios : 1 Comentario »
Categorías : 90 singles right back from the 90's, Music is my radar
En un hipotético top 5 de hacedores de singles de la década, Blur probablemente estarían ahí. Tenían la buena costumbre de editar singles que, o bien resultaban auténticos hitos para la música británica de la época, o tenían el potencial suficiente como para convertirse en clásicos. Hoy, doce años después (cómo pasa el tiempo) se puede decir que The Universal cumple ambas características.
Un dueto mágico (qué pena que Isobel Campbell abandonara la banda así), una melodía prácticamente perfecta y el espíritu de una banda cuyos discos no han perdido un ápice de lo que atesoraban al principio, dan como resultado un single sublime.
Eran jóvenes y descarados, y recuperaban aquel anticuado concepto de “actitud rock’n'roll” para devolverle toda la vigencia y convertirse en, quizá, los últimos actores del rock (Pete Doherty mataría por tener tantos amantes y “odiantes”). Una letra ridícula y surrealista (¿a qué coño viene lo de “Can I ride with you in your BMW?/you can sail with me in my yellow submarine“, un ritmo de batería básico y una especie de ralentí de bajo consumo que se arrastra por toda la canción.



Se me hace difícil, ahora que toca a su fin, imaginarme un sólo verano de los últimos 6 ó 7 sin la compañía de este disco de Lemonheads, It’s a shame about Ray, del cual se publicó como single la canción que le daba título. Un pop-rock luminoso de toda la vida, pero con hechuras de clásico innegable.
De la época más glam y más reivindicativa de los galeses Manic Street Preachers es justo rescatar algo. La desaparición del cuarto miembro Richey Edwards en el 95 dio al traste con gran parte aquella actitud que mantenían, convirtiéndose probablemente en uno de los grupos más comprometidos del panorama de aquella época. Pese a que aún algún tiempo después publicaran discos reseñables como el homenaje a la Guerra Civil Española de This is my truth, tell me yours (1998), su época dorada, aquella que les vio por un instante como el relevo de The Clash tras el maravilloso The Holy Bible (1994), fue el principio de su carrera.
Bandwagonesque (1991) fue un soplo fresco en la ventana del pop británico que empezaba a reaparecer con fuerza tras una década poco fértil. Era el tercer trabajo de los escoceses Teenage Fanclub, hoy convertidos en prácticamente, unos mitos vivientes debido a su brillante carrera. Fue uno de esos álbums donde lo que importa son única y exclusivamente las canciones.
Kula Shaker han vuelto este mismo año a la vida tras los intentos de su líder, Crispian Mills, de fundar otra banda (The Jeevas) con el consiguiente fracaso en ventas de nuevo.
La pérdida de Elliott Smith podría ser, a su escala, algo así como perder a Lennon para nuestros padres. O al menos así debería ser. Hay pocas carreras como las de este gran compositor norteamericano, tan mágicas, tan cuidadas y tan frágiles.
Allison era uno de los puntos álgidos del excelente álbum de Slowdive, Souvlaki (aunque fue publicada previamente en el EP Outside your room). Un disco de dreampop que conduce muchas millas por encima de lo habitual y que serviría posteriormente, para lanzar la carrera de un nuevo grupo que evolucionó desde el centro del anterior llamado Mojave 3.
Adorable era uno de aquellos grupos especiales. Vale, sé que se ha dicho esto hasta la extenuación, que hoy en día cualquier grupo puede decirlo en su hoja promocional y se quedan tan anchos. Pero hace algo más de una década, aquello tenía realmente sentido. Había sellos que no contrataban por contratar. Sobrevivían a base de trabajo, de mirar una y mil veces por aquellos circuitos de conciertos de Escocia y el hervidero de Manchester de principios de década, a cada banda, a cada solista…
First you look so strong / Then you fade away / The sun will blind my eyes / I love you anyway. Una voz a punto de resquebrajarse. Una guitarra rasgada y la entrada triunfal primero de la batería y posteriormente un arreglo de cuerdas realmente emocionante.
Sin el a posteriori emblemático Urban Hymns (1997) -tercer y último disco de la banda de Richard Ashcroft, el más exitoso de todos ellos- The Verve habría pasado a la historia como un grupo con poco reconocimiento en ventas pero mucho que decir en lo musical. Sus dos primeros trabajos eran grandes ejercicios de space rock con el que marcaban claramente su diferenciación con respecto a los grupos de su misma cosecha.
El chico problemático, el outsider del folk americano, adoraba a The Beatles, a Bob Dylan y a Neil Young. Colgaba sus discos en el árbol de Navidad de su familia. Desparecía por completo durante meses haciéndose feriante o se perdía en Nueva York volviendo locos a los Sonic Youth que pasaron toda una noche persiguiéndole por la ciudad. Vivía obsesionado, atrincherado en su propio sufrimiento y locura con dos cosas: salir en la MTV y Laurie, la cajera de aquella pequeña tienda de la cual estaba completamente enamorado. Pasó de chico rarito e incomprendido a músico de culto cuando Kurt Cobain salió en las portadas de las revistas de música más importantes del mundo con una camiseta suya, con aquellas ilustraciones que el mismo realizaba una a una para vender cassettes a todos sus amigos e intentar hacerse un hueco. Grababa con un pequeño teclado casio y una grabadora de una sola pletina en el garaje de su hermano, que no tardó en echarle de casa, y tenía por tanto, que repetir la grabación entera cuando alguien le pedía su disco.





![[Necesaria] p/Gustavo Camacho](http://bp2.blogger.com/_qWYzdvNcFeM/SByXfCBoOpI/AAAAAAAAAZI/2QT8DTTd-EE/S1600-R/necesaria-pie.jpg)