Minutos musicales

17 04 2009

Vaya por delante que lo que escriba será tan inútil como recrearme en una vieja foto de la que únicamente recuerdo el lugar y la mano sobre mi hombro y una mirada que ahora parece absurdamente llena. He aprendido que el tiempo puede ser una cura, una corriente que arrastra al que no quiere fijar un rumbo, un vertedero de ideas, un juicio amañado, unos labios que esconden mordiscos obtusos, una sentencia dictada por la cruel música de la vida que perdí. Hoy, decimoséptimo día del cuarto mes de un año que camina y levanta el polvo de las cunetas que creí enterradas, pueden ser muchas las excusas que lance. Y puedo dejarlas flotar en el espacio que nos separa y nos separará y culparlas de todo lo que ocurrió y hacerte creer que todo sigue su curso y que sigo haciendo oídos sordos a los poemas que duelen. Pero hoy, después de acompañarme durante tantos años, es exactamente así como me siento.

I would like to leave this city
This old town don’t smell too pretty and
I can feel the warning signs running around my mind
And if I could leave this island I’d book myself into a soul asylum
Cause I can feel the warning signs running around my mind

So here I’ve been scratching around in the same old hole
My body feels young but my mind is very old
So what do you say
You can’t give me the dreams that are mine anyway
Half the world away
Half the world away
You’re half the world away
I’ve been lost I’ve been found but I don’t feel down.

And if I could leave this planet you know I’d stay but I just can’t stand it and
I can feel the warning signs running around my mind
And when I leave this spirit I’ll find me a hole and I’ll live in it and
I can feel the warning signs running around my mind

Here I go I’m still scratching around in the same old hole
My body feels young but my mind is very old
So what do you say
You can’t give me the dreams cos they’re mine anyway
Half the world away
Half the world away
You’re half the world away
I’ve been lost I’ve been found but I don’t feel down.
No I don’t feel down
No I don’t feel down

Don’t feel down
Don’t feel down
Don’t feel down
Don’t feel down





Discos para un mundo mejor (IV)

29 12 2008

A veces ocurre que mientras lees un libro (cualquiera de Baudelaire o Panero por ejemplo) comienzas a querer borrar los versos por los que pasas. Los quieres borrar porque los querrías para ti, los querrías haber escrito tú, en una noche de insomnio y soledad o en una buena racha, da igual, pero desearías tener la misma sensibilidad, la misma cintura para bailar con las palabras que ellos. La misma manera de construir un crescendo, un final perfecto, una estatua en un folio.

Algo así sucede con Un soplo en el corazón. Detrás de ese aire casero que impregna el disco hay una ciudad, San Sebastián, puesta en un caleidoscopio. Hay un mar que lo impregna prácticamente todo. Hay sueños de verano y de invierno, salas de baile semivacías, cohetes naranjas. Está el último gol de Océano en el viejo Atocha, la única foto borrosa de los miembros de la banda paseando por la playa de Gros, el suspiro con el que se acaba Martín se ha ido para siempre.

Es el retrato urgente de la juventud de Iñaki Gametxogoikoetxea y Javier Aranburu (hoy diseñador de portadas para Los Planetas o los también donostiarras La Buena Vida entre otros) en 14 canciones, las únicas que publicarían. Pero también el estandarte para la entonces emergente escena independiente nacional que visto con perspectiva, no pudo tener un título más apropiado.

Family Un soplo en el corazón (Elephant, 1994)
VV.AA. Un soplo en el corazón (Homenaje a Family) (Rockdelux, 2004)





Discos para un mundo mejor (III)

20 10 2008

Estoy metido de lleno en un dilema profundo y sé que me llevará más de una vida resolverlo: no sé si es más fácil hablar de un disco desconocido para el gran público o hablar de algo tan importante como Bob Dylan. Y puestos a complicarlo todo, ni siquiera sabría por cuál de sus discos se debe empezar a hablar de él.

Pura subjetividad, pensará alguno. Y tiene razón. Todo arte en general, posee un elemento de subjetividad grande, que trasciende al superficial “me gusta” o “lo detesto”. Alguien escribió que hablar sobre música era absurdo, tan absurdo como bailar sobre arquitectura. Pero en estos días es difícil* encontrar arte que siga significando algo a los que reciben el mensaje, ya sea musicado o pintado; escrito o fotografiado. Somos tan sólo posibles clientes/compradores del próximo niño con el pijama de rayas de turno.

Mis viejos vinilos me sacan en tardes tontas como ésta, de esa amnesia colectiva. Pero no, yo tampoco estoy libre de pecado.

Blonde on Blonde (1966) es una de esas OBRAS DE ARTE (con mayúsculas) que me detienen para pensar en el mundo, sí, pero sobre todo en las personas. En cómo somos capaces de hacer cosas tan perfectas como ésta y destruir al mismo tiempo tanta belleza. Blonde on Blonde (acrónimo de Bob) es pura poesía: aún me sorprende escuchar como las palabras, fusiladas desde la boca entreabierta de Dylan, son puro ritmo. Ellas solas llevan la música incorporada, como si no hiciera falta la guitarra (quizá por esa capacidad de auténtico poeta, Dylan nunca consideró necesario mejorar su técnica al tocarla), ni la batería, ni la armónica. Estas poesías recitadas, son más que suficientes -obviando su conocida calidad literaria- para emocionar.

Lennon dijo que no había nada conceptualmente mejor que el rock’n'roll. Dylan supo canalizar toda la tradición del blues, el rock, y el folk para escribir canciones irrepetibles como esta Sad-eyed lady of the Lowlands la primera canción de la historia en ocupar toda una cara de un LP, cuyo arranque mágico es suficiente para entender que lo que se está escuchando no es una canción más, de un compositor más.

Con tu boca de mercurio en tiempos misioneros/ Y tus ojos de humo y tus plegarias como versos/ Y tu cruz de plata y tu voz de campana/ ¿Quién de ellos piensa que podría enterrarte?/ (…)/ Triste dama del llano/ Donde el profeta de ojos tristes dice que nadie vendrá/ Mis ojos de almacén, mis tambores árabes/ ¿Debo dejarlos junto a tu puerta/ O debo acaso esperar, triste dama?

* que no imposible…

(Explicación para este video tan “peculiar”: no existe en youtube un video con imagen fija de la canción al completo. Mis disculpas.)





Pero tenemos la música

30 09 2008

Y si hubieras estado conmigo observando este anochecer -un telón de luces sobre San Sebastián- dime si no pensarías como yo, que es el momento de dejar hablar a los grandes.





El rey ha muerto. ¡Viva el rey!

14 07 2008

Hay luces que, como suscriben Morrissey y Marr, nunca se apagan. Se quedan encendidas – sin consumir ni consumirse – en un momento que se paraliza pero del que se puede disfrutar una y otra vez, rebobinando y reproduciendo tu segundo favorito.

Esas luces acaban convirtiéndose en una especie de verano siendo un niño: caluroso, azul y blanco, eterno y repleto de recuerdos perfectos. Y esos estados son los que trato de atesorar como un loco, encerrándolos en algún sitio secreto pero siempre accesible.

Y ahí es donde guardo también sus canciones, porque eran vehículos de alta velocidad al centro de la buena vida (la pasada y la que no aprecias tanto como deberías mientras lees estas líneas) y porque eran minutos brillantes que cambiaban el color del día. Lo bueno de todo esto, es que ya jamás me los podrán quitar.

A Sergio
En cada poro un jardín





90 singles right back from the 90’s (VI)

14 12 2007

75. Beck Devil’s Haircut (1996)

Beck es quizá uno de los mayores talentos que han dado los últimos años de la música moderna. Ecléctico como él sólo, convierte sus discos (últimamente, por cierto, bastante flojitos) en autenticos batidos de sonido y estilos, que pueden ir desde el indie rock, hasta el hip hop pasando por el folk o el pop psicodélico.

Odelay (1996) es para mí, la punta del iceberg. Y pese a que funciona mejor como un todo más que por piezas sueltas, Devil’s Haircut es -en la práctica- un single perfecto y de lo mejor que se publicó en los 90. Bailad, malditos!

74. Radiohead Fake Plastic Trees (1995)

Poco o nada más se puede añadir a lo que ya se ha dicho de grupos como Radiohead. Habría que remontarse probablemente hasta los sesenta y escuchar a un “pequeño” grupo de Liverpool, para encontrar alguna banda que haya hecho tanto por la música como Radiohead.

Han firmado discos convencionales de rock alternativo como The Bends de donde extraigo este single, y han sido de los mejores. Evolucionaron su música y no han repetido nunca la fórmula y siempre han sido los mejores. Hoy son noticia por haber dejado que los fans pagaran lo que ellos creyeran conveniente para la descarga de su nuevo álbum (excelente, por otra parte). Seguro que habrá más canciones suyas a lo largo de esta lista tan subjetiva como inútil, pero Fake Plastic Trees demuestra que hubo un tiempo en que estuvieron rozando la perfección en el pop de guitarras. Para poner los pelos de punta…

73. The Stone Roses I wanna be adored (1991)

The Stone Roses se convirtieron en leyenda con el disco debut homónimo que publicaron el último año de la década de los 80. Algo ocurrió entonces. Las discotecas de Manchester, inundadas hasta entonces de un descubrimiento reciente llamado “música tecno”, empezaron a poner cosas nuevas y realmente sorprendentes.

Lo que realmente dio comienzo a una nueva época en las islas fue el grupo que Ian Brown lideraba desde el micrófono. El madchester volvía a las guitarras, pero manteniendo esa cadencia que hacía que sonara en cualquier discoteca y no desentonase sino más bien alrevés: era el momento álgido de cualquier fiesta. I wanna be adored contiene una intro y una línea de bajo que ya la hacen enorme.

Probablemente, el primer himno de la década.





90 singles right back from the 90’s (V)

9 10 2007

78. Blur The Universal (1995)

En un hipotético top 5 de hacedores de singles de la década, Blur probablemente estarían ahí. Tenían la buena costumbre de editar singles que, o bien resultaban auténticos hitos para la música británica de la época, o tenían el potencial suficiente como para convertirse en clásicos. Hoy, doce años después (cómo pasa el tiempo) se puede decir que The Universal cumple ambas características.

Nada queda de aquella batalla más mediática que real entre las bandas inglesas del brit-pop. Ya sólo quedan las canciones. Y vaya si las había. The Great Escape sigue siendo uno de mis discos favoritos.

77. Belle & Sebastian Lazy Line Painter Jane (1997)

Un dueto mágico (qué pena que Isobel Campbell abandonara la banda así), una melodía prácticamente perfecta y el espíritu de una banda cuyos discos no han perdido un ápice de lo que atesoraban al principio, dan como resultado un single sublime.

Y es que pocas canciones evocan tanto: los cuartetos vocales de mujeres de los sesenta, el pop alegre o el soul más elegante. Fue publicado en un EP, pero cumple la condición de salir como single para entrar en la lista. Una pieza mayúscula.

76. Oasis Supersonic (1994)

Eran jóvenes y descarados, y recuperaban aquel anticuado concepto de “actitud rock’n'roll” para devolverle toda la vigencia y convertirse en, quizá, los últimos actores del rock (Pete Doherty mataría por tener tantos amantes y “odiantes”). Una letra ridícula y surrealista (¿a qué coño viene lo de “Can I ride with you in your BMW?/you can sail with me in my yellow submarine“, un ritmo de batería básico y una especie de ralentí de bajo consumo que se arrastra por toda la canción.

¿Entonces qué es lo que lo hace tan especial? Es la magia, el instante, el rock resumido a sus 4 cosas básicas y un vocalista líder de su generación. Así de simple. De hecho, cuanto más simples han sido es cuando más se han acercado a lo que el rock’n'roll debería ser.





Ronda de Reseñas Rápidas

5 10 2007

Travis The boy with no name

Travis - The boy with no name

Nada se esperaba de los escoceses Travis, que tras su The Invisible Band masivo, habían caído en el encefalograma plano que les llevó al borde de la separación y en la mediocridad de su último trabajo hasta la fecha, 12 memories. Por eso es para llevarse una sorpresa agradable. The boy with no name se deja escuchar e incluso roza momentos que nos transportan a su mejor época en buenos temas como My eyes. ¡Y siguen haciendo videos divertidos!

Josh Rouse Country mouse, city house

Josh Rouse - Country mouse, city house

La mudanza a la Costa Brava que impregnaba Subtítulo, su anterior entrega, barnizaba de pueblos blancos costeros, de Mediterráneo y de reposo la música de Rouse, que ahora, ya habituado a la vida en Altea, entrega el disco más flojo de su carrera. No queda casi nada de aquella batidora movida por la mano de un gusto exquisito por el soul y el pop clásico que daba vida a sus anteriores trabajos y el resultado son canciones “bonitas”, sí, pero en su mayoría insípidas.

Lucky Soul The Great Unwanted

Luky Soul - The Great Unwanted

Lucky Soul hace tiempo que perdieron la vergüenza. Quizá en algún sitio del silencio entre canción y canción de sus recitales en clubes mod, donde eran recibidos con excepticisimo. Hacen la música que les gusta: un pop clásico, con una voz femenina clásica y sonando a radiofórmula de los años 60. Pero se equivocan de lleno los que se apuntan al término twee pop y los que, lamentablemente, les emparejan con The Pipettes. Tienen clase, mucha clase.





Mantra (For the pain)

27 09 2007

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90 singles right back from the 90’s (IV)

6 09 2007

81. Lemonheads It’s a shame about Ray (1992)

Se me hace difícil, ahora que toca a su fin, imaginarme un sólo verano de los últimos 6 ó 7 sin la compañía de este disco de Lemonheads, It’s a shame about Ray, del cual se publicó como single la canción que le daba título. Un pop-rock luminoso de toda la vida, pero con hechuras de clásico innegable.

¿Simple nostalgia? Quizá, pero es de esos momentos mágicos que simplemente merecen la pena recordar. Por cierto, que en el video sale Johnny Deep, cuyas amistades dentro del rock son más que conocidas.

80. Manic Street Preachers Revol (1994)

De la época más glam y más reivindicativa de los galeses Manic Street Preachers es justo rescatar algo. La desaparición del cuarto miembro Richey Edwards en el 95 dio al traste con gran parte aquella actitud que mantenían, convirtiéndose probablemente en uno de los grupos más comprometidos del panorama de aquella época. Pese a que aún algún tiempo después publicaran discos reseñables como el homenaje a la Guerra Civil Española de This is my truth, tell me yours (1998), su época dorada, aquella que les vio por un instante como el relevo de The Clash tras el maravilloso The Holy Bible (1994), fue el principio de su carrera.

De los muchos y buenos singles de entonces, Revol quizá simbolice como ninguno aquel cabreo con el mundo que quisieron gritar a los cuatro vientos.

79. Teenage Fanclub Star sign (1991)

Bandwagonesque (1991) fue un soplo fresco en la ventana del pop británico que empezaba a reaparecer con fuerza tras una década poco fértil. Era el tercer trabajo de los escoceses Teenage Fanclub, hoy convertidos en prácticamente, unos mitos vivientes debido a su brillante carrera. Fue uno de esos álbums donde lo que importa son única y exclusivamente las canciones.

Y vaya si las tenían. Pese a tener en su haber quizá alguna que otra muesca superior, Bandwagonesque sirvió de manual para el powerpop de los 90. Increíble este single extraído del mismo, Star sign