Vaya por delante que lo que escriba será tan inútil como recrearme en una vieja foto de la que únicamente recuerdo el lugar y la mano sobre mi hombro y una mirada que ahora parece absurdamente llena. He aprendido que el tiempo puede ser una cura, una corriente que arrastra al que no quiere fijar un rumbo, un vertedero de ideas, un juicio amañado, unos labios que esconden mordiscos obtusos, una sentencia dictada por la cruel música de la vida que perdí. Hoy, decimoséptimo día del cuarto mes de un año que camina y levanta el polvo de las cunetas que creí enterradas, pueden ser muchas las excusas que lance. Y puedo dejarlas flotar en el espacio que nos separa y nos separará y culparlas de todo lo que ocurrió y hacerte creer que todo sigue su curso y que sigo haciendo oídos sordos a los poemas que duelen. Pero hoy, después de acompañarme durante tantos años, es exactamente así como me siento.
I would like to leave this city
This old town don’t smell too pretty and
I can feel the warning signs running around my mind
And if I could leave this island I’d book myself into a soul asylum
Cause I can feel the warning signs running around my mind
So here I’ve been scratching around in the same old hole
My body feels young but my mind is very old
So what do you say
You can’t give me the dreams that are mine anyway
Half the world away
Half the world away
You’re half the world away
I’ve been lost I’ve been found but I don’t feel down.
And if I could leave this planet you know I’d stay but I just can’t stand it and
I can feel the warning signs running around my mind
And when I leave this spirit I’ll find me a hole and I’ll live in it and
I can feel the warning signs running around my mind
Here I go I’m still scratching around in the same old hole
My body feels young but my mind is very old
So what do you say
You can’t give me the dreams cos they’re mine anyway
Half the world away
Half the world away
You’re half the world away
I’ve been lost I’ve been found but I don’t feel down.
No I don’t feel down
No I don’t feel down
Don’t feel down
Don’t feel down
Don’t feel down
Don’t feel down
Beck es quizá uno de los mayores talentos que han dado los últimos años de la música moderna. Ecléctico como él sólo, convierte sus discos (últimamente, por cierto, bastante flojitos) en autenticos batidos de sonido y estilos, que pueden ir desde el indie rock, hasta el hip hop pasando por el folk o el pop psicodélico.
Poco o nada más se puede añadir a lo que ya se ha dicho de grupos como Radiohead. Habría que remontarse probablemente hasta los sesenta y escuchar a un “pequeño” grupo de Liverpool, para encontrar alguna banda que haya hecho tanto por la música como Radiohead.
The Stone Roses se convirtieron en leyenda con el disco debut homónimo que publicaron el último año de la década de los 80. Algo ocurrió entonces. Las discotecas de Manchester, inundadas hasta entonces de un descubrimiento reciente llamado “música tecno”, empezaron a poner cosas nuevas y realmente sorprendentes.
En un hipotético top 5 de hacedores de singles de la década, Blur probablemente estarían ahí. Tenían la buena costumbre de editar singles que, o bien resultaban auténticos hitos para la música británica de la época, o tenían el potencial suficiente como para convertirse en clásicos. Hoy, doce años después (cómo pasa el tiempo) se puede decir que The Universal cumple ambas características.
Un dueto mágico (qué pena que Isobel Campbell abandonara la banda así), una melodía prácticamente perfecta y el espíritu de una banda cuyos discos no han perdido un ápice de lo que atesoraban al principio, dan como resultado un single sublime.
Eran jóvenes y descarados, y recuperaban aquel anticuado concepto de “actitud rock’n'roll” para devolverle toda la vigencia y convertirse en, quizá, los últimos actores del rock (Pete Doherty mataría por tener tantos amantes y “odiantes”). Una letra ridícula y surrealista (¿a qué coño viene lo de “Can I ride with you in your BMW?/you can sail with me in my yellow submarine“, un ritmo de batería básico y una especie de ralentí de bajo consumo que se arrastra por toda la canción.



Se me hace difícil, ahora que toca a su fin, imaginarme un sólo verano de los últimos 6 ó 7 sin la compañía de este disco de Lemonheads, It’s a shame about Ray, del cual se publicó como single la canción que le daba título. Un pop-rock luminoso de toda la vida, pero con hechuras de clásico innegable.
De la época más glam y más reivindicativa de los galeses Manic Street Preachers es justo rescatar algo. La desaparición del cuarto miembro Richey Edwards en el 95 dio al traste con gran parte aquella actitud que mantenían, convirtiéndose probablemente en uno de los grupos más comprometidos del panorama de aquella época. Pese a que aún algún tiempo después publicaran discos reseñables como el homenaje a la Guerra Civil Española de This is my truth, tell me yours (1998), su época dorada, aquella que les vio por un instante como el relevo de The Clash tras el maravilloso The Holy Bible (1994), fue el principio de su carrera.
Bandwagonesque (1991) fue un soplo fresco en la ventana del pop británico que empezaba a reaparecer con fuerza tras una década poco fértil. Era el tercer trabajo de los escoceses Teenage Fanclub, hoy convertidos en prácticamente, unos mitos vivientes debido a su brillante carrera. Fue uno de esos álbums donde lo que importa son única y exclusivamente las canciones.
