Breve inciso (XVII): Mientras lluevan segundos

15 12 2009

Hoy recordé que el espacio seguirá siendo inmenso mientras lluevan segundos. Algunos días son torrentes que desbordan en el escritorio, que crean ríos por debajo de las puertas, que anegan los dormitorios. Otros desesperan, como esas tormentas secas que amenazan con golpear y pasan de largo.

Y que lo importante a veces no es recordar los márgenes o las aristas de la vida. A veces es mejor pensar en el camino, ver los muebles dormidos de una casa -de tu vieja casa- y darse cuenta de lo que significa un adiós que no está lejano.

Es extraño, pero sólo así soy capaz de valorar si esto que se viene encima son tan sólo los relámpagos que vimos el último verano o la inundación que lo va a cambiar todo.





Breve inciso (XVI): Palíndromos

5 11 2009

Si me supiera invencible te reescribiría las derrotas, todas y cada una de ellas, las del crudo invierno del 68, las de los campos de Castilla, las de las noches que palpitan en tu ciudad. Si me supiera fuerte robaría los acordes a algún músico con pólvora en los dedos, cantaría sus canciones haciéndolas mías (tuyas), bailaríamos hasta el atardecer. Si tan sólo supiera que soy algo, que el aire en noviembre no es frágil como el breve recuerdo que guardo de tus huesos, entonces daría con una palabra: un palíndromo que te diga dos veces cómo te echo de menos.





Breve inciso (XV): Two

4 10 2009

Una manera de reconciliarte con el mundo: 5 minutos de intensidad para que elijas lo que las burbujas son para ti. Pueden ser fines de semana de escapada de la ciudad, de la rutina. Pueden ser las cosas que nos quedan por hacer, los sábados como el de ayer, los minutos perfectos que siempre nos pillan desprevenidos.





Breve inciso (XIV): San Lorenzo

31 08 2009

me han gustado tus peinados
el frío de tu primera noche en versalles
los niños asustados que saltaban desde el muelle

he aprendido a abrazar las ciudades
a amar las cosas que pasan desapercibidas
(los cables del tranvía, las chimeneas estrechas)

he conducido de noche por carreteras secundarias
y he parado en las cunetas por san lorenzo
para contártelo despacio y con buena letra

he fingido sonrisas para no olvidar
y he tratado de escribir una ópera por nosotros
pero no llegué tan lejos

(porque resumirte en canciones
es igual que intentar atrapar
un verano en un cazamariposas)

un último septiembre y por fin
una línea de meta; y después
quiero más tranvías y más chimeneas

volver a versalles
un viaje nocturno y un largo san lorenzo
en la cuneta que tú prefieras





Breve inciso (XIII): Dentro de mí, un lunático canta

15 05 2009

A veces es más fácil morir que matar. Matar implica un esfuerzo con el que no estoy dispuesto a cargar: los planes, las estrategias, los mapas de los cielos más grandes que he visto.

A cada segundo siento una pulsación más, un instante de paz, después el caos. Me paro a pensar en lo que queda al margen de los siglos, como el residuo de una vida sin frenos acercándose al borde del abismo.

Y mientras tanto, un piano expira en un café de París.





Breve inciso (XII): Ronroneando

11 02 2009

Porque es la vida la que se pasea por nosotros, a veces como un tiro que apenas rasga el tejido de una caricia; otras como un tiovivo que solo gira sin saber de nada más que del mecanismo que lo mantiene con vida, te puedo escribir “Ahora únicamente quiero estar contigo, oír tu ronroneo, tu piel deslizando”. Y siempre que tú lo leas será ahora, este día, este momento: siempre será verdad. Y estaré en algún lugar imaginándomelo, imaginando de nuevo el momento en el que la magia apareció en el paisaje, allá, a lo lejos, entre esa montaña y el cabecero de tu cama.





Breve inciso (XI): El último poema

23 01 2009

Se hizo una máscara para vivir en tus veinticinco poemas. Allí había planeado al detalle sacrificar el significado por una palabra hermosa, una cuyo sonido fuera la obra en sí misma. Y despacio, sin levantar sospechas, manipular hasta el último recoveco de tu nueva religión, dejándote a su merced, viva, libre, respirando la tierra grave y doliente. Y un día se despertó reducido en diez mil dobleces, ajado por el tiempo, meciéndose frente a la ventana, sin saber por qué escribe ni si hay algo escrito. Y huyó por el este a medianoche. Y escondió la cabeza en un enjambre de estrellas.





Breve inciso (X): Paradojas

1 12 2008

Me parece una paradoja, una metáfora perfecta para “el final del final”, que después de tanto tiempo nos saludemos de lejos y tú susurres un “Hola” y al mismo tiempo, sin pensarlo demasiado, yo te conteste con un “Adiós”.





Breve inciso (IX): Tout est oublié

12 11 2008

A la sombra de un árbol que no puede nacer te pregunté, amigo, si quizá habíamos pasado nuestra juventud idealizando nuestra madurez, creyendo que éramos libres del capricho de la suerte, ese azar para los débiles que no comprendíamos.

Todo vuelve, todo regresa. En mi diario de suicida la pregunta salpica los márgenes como la más odiosa de las enfermedades, como un niño que pierde la noción del tiempo en sus juegos. Ya sé que soy de los débiles. Elegí, querido Benedetti: a esto debías de referirte. Y sé que es el bando que yo mismo, desde mil kilómetros – en la lejanía – a un mundo y medio de distancia, señalaría como el que más, dedesñaría como el que más, lamentaría como el que más.

En las rendijas de esta canción descubro que eres tú a quien echo de menos. Es la estirpe a la que pertenezco.





Breve inciso (VIII): El hombre más alto del mundo

11 10 2008

(Me hace falta sólo un vistazo al espejo para saber que repito frases como un necio enredado en el juego de la fe, que te atrapa entre el conocimiento y la razón para acabar quitándotelo todo.)

Yo lo que quiero es saber lo que tú sabes y pintar mis paredes del color del agua mientras te oigo un “no llores más, por favor”. Y estar aquí y allá, y ver lo que ve todo el mundo, en todas partes, todo el tiempo, mientras jadeando contigo beso tus muñecas y tu frente: mi lápida.