Hoy recordé que el espacio seguirá siendo inmenso mientras lluevan segundos. Algunos días son torrentes que desbordan en el escritorio, que crean ríos por debajo de las puertas, que anegan los dormitorios. Otros desesperan, como esas tormentas secas que amenazan con golpear y pasan de largo.
Y que lo importante a veces no es recordar los márgenes o las aristas de la vida. A veces es mejor pensar en el camino, ver los muebles dormidos de una casa -de tu vieja casa- y darse cuenta de lo que significa un adiós que no está lejano.
Es extraño, pero sólo así soy capaz de valorar si esto que se viene encima son tan sólo los relámpagos que vimos el último verano o la inundación que lo va a cambiar todo.

