Lección de claqué #1

14 10 2008

Mira esta supernova verde y azul
Es bella y repugnante a la vez
Rueda libre y
en su camino libera
energía y dolor en cantidades desiguales
Y se mezclan en su estela
la hipocresía de sus mañanas
con las idas y venidas de los números
de los sucios juegos de la avaricia
Y rodea con sus brazos
la sumisión del insignificante:
baila y sonríe, maldito
sólo es cuestión de ritmo

Y un, dos, tres
un, dos, tres





La extraña muerte de los neocon

11 12 2007

Ahora que la guerra que odiábamos ya ha pasado de moda y lo que nos horrorizaba parece haber prescrito. Ahora que el diseño sueco invade tu vida expandiéndose sin barreras. Ahora que nuestras voces ya no se oyen y se han perdido en un eco sordo. Ahora, llévate mis pastillas: olvidé para que servían y ya tomé demasiadas.

Ahora que mis golpes ya no son certeros. Ahora que el rojo ya no existe y sólo quedan tablas carcomidas en valles de niebla espesa. Ahora que la lona está llena de sangre. Ahora, ruge como aquella tarde llena de historias sin final para que todos nos oigan por fin.

Ahora que estallan pequeñas bombas entre los dos y mi pequeño ruiseñor intenta cantarte atrapado en tu pecho. Ahora que sólo pienso en romper mis líneas

en versos infinitos
que se reciten en voz baja
y sean la munición de mis armas

Ahora, necesito cantar a pleno pulmón A hard rain’s gonna fall y que me oigas decir que no quiero medicinas ni relatos inacabados. Sólo poemas en un mundo libre.





Rajoy, su primo & cía.

22 10 2007

Algunas veces más vale que sepamos con quién nos jugamos los cuartos. Oir a los políticos es fácil, pero lo difícil es escucharlos. Y es difícil porque ellos lo han hecho así.

Durante los años en los que he sido consciente del problema global de la política – la no existencia de ideologías, única y exclusivamente existe la sumisión al poder de don dinero – había oído tonterías, sandeces y declaraciones donde el sentido común (con independencia de la filiación del oyente y el político en cuestión) brillaban por su ausencia.

Pero, como he intentado barnizar a lo largo de todo este diario, nos enfrentamos a un problema latente pero rara vez identificado: las teorías nacionalistas, los debate enconados sobre política exterior, los textos estatutarios etc. no son más que meros decorados para escondernos la cruda realidad del mundo, la verdadera personalidad de la clase política y poderosa (principalmente, económicamente poderosa).

Y en ocasiones, resbalan. Como un déja vu en Matrix, todo el sistema se tambalea por unos instantes. De lo contrario es imposible comprender la naturaleza de las declaraciones de Rajoy, que como bien dijo Rafael Argullol, es uno de esos políticos aculturizados de los que ya hablamos.

Habla a la opinión pública despreciándola, como si estuviera entre tapa y tapa de una mañana de cañitas con sus amigos, confundiendo la eventualidad con los estudios científicos, las conjeturas con los hechos probados. Y de paso tira por tierra el trabajo de muchos ecologistas y las campañas de concienciación que se vienen haciendo desde diversos frentes, dando a entender que la comunidad científica no mantiene una única posición frente al cambio climático.

Y lo realmente triste de este paletismo, de este alarde de ignorancia irresponsable es pensar en quiénes y cómo habrán movido los hilos de alguien que – desgraciadamente – representa a una porción de electorado tan grande, y sobre todo, en los beneficios que estas declaraciones les traerán a aquellos a los que les interese que todo siga como hasta ahora para mantener sus cuentas corrientes saneaditas y llenas de ceros. Y por descontado, al señor Rajoy, su primo y los demás secuaces.





De política global y miopía

4 10 2007

Como si de un tiovivo se tratara, la clase política sigue bordando las artes del despiste, moviéndonos entre grandes enemigos y enormes héroes que vienen a salvarnos de los gravísimos peligros que nos acechan.

Unos se dedican a tapar sus gobiernos inoperantes con guiños a sus supuestos ancestros, convocando consultas que se dicen democráticas pero que poco escucha las necesidades de los ciudadanos de a pie y que le sirve para silenciar las deficiencias graves en una sociedad basada en la teoría de los dos tercios, que se cree que es la cantidad de población que opina que todo les va lo suficientemente bien como para que no quiera cambiar ninguna de las injusticias que a ciencia cierta conocen y por tanto, la parte de la sociedad que acaba volviéndose “más papista que el papa”.

Otros aprovechan las circunstancias para seguir publicitándose quizá sabiéndose en buena posición para reeditar el poder y seguir cediendo en cuenta gotas las políticas que prometieron, con el único afán de mantenernos frescos sus más que dudosos logros. Y sonriendo, que viene la foto.

Los hay que aún patalean y en sus fueros internos maldicen la única ventaja de este “decorado democrático” en el que vivimos: la posibilidad de cambiar de incompetentes cada cuatro años. Lloran, hurgan en sus heridas, sabedores de que la única forma de perpetuarse en sus bonitos despachos con vistas, en su posición de directores de un tráfico de influencias simplemente escandaloso, es lograr el poder de cualquier manera. Sólo así se puede pueden entender los atropellos, los insultos a la inteligencia de la gente que se cometieron hace casi una legislatura.

Triste es ver cómo se insulta a diario el concepto de “izquierda” por los que enarbolan banderas marxistas-leninistas con una mano y con la otra hablan de independencia y practican un racismo cultural incomprensible, hablando de nuevas naciones en un siglo, el XXI, que sigue cometiendo los mismos errores que ya han provocado conflictos armados anteriormente. Y también nos insultan aquellos que niegan la mayor, aquellos que por una simple consejería matarían a sus familias, dan el poder a la derecha y además se atreven a mirar para otro lado por si les da la risa.

Los debates estériles, señores políticos, aquellos que sólo interesan para arañar los votos de los que desayunan, comen y cenan con la política – digo, politiqueo – de aquellos que realmente siguen pensando que son únicos, que sus culturas milenarias son su patrimonio, han dejado de servir ya para quien esto escribe. Porque se acabó el vivir anestesiado con problemas de los que no habrá solución hasta que las ventanas de la política y la educación (ni una sola cultura es patrimonio de nadie, sino de toda la humanidad) se abran y ventilen esta habitación.

Mientras tanto, levanto la voz porque discrepo, discrepo profundamente del concepto de mundo que nos han dado para amamantarnos y que ignoran –por suponerlo evidente – para entretenernos en una especie de debate à la reality show, demagógico y miope. Sr. Ibarretxe usted preocúpese de los vascos y vascas, hombres y mujeres, gatos y perros, tortugas y palomas mensajeras o lo que considere oportuno. El mundo seguirá yendo mal mientras usted trata de solucionar los problemas de identidad de un puñado (porque no es más que eso) de personas pudientes cuyo único objetivo es buscar la manera de enriquecerse más. El día después, si es que lo hay, de su consulta nada habrá cambiado y, por descontado, pasará usted a la historia como otro político más que se cruzó de brazos para ver como el mundo sigue desconchándose a diario.





Clever, classless & free

4 09 2007

Hoy, como en el sombrío final del siglo XX, vivimos entre políticos aculturizados e intelectuales apolitizados. Hemos llegado a la cumbre del simplismo y del único camino. Nos han hecho olvidar nuestras utopías, la única parcela que aún nos quedaba, para que el duro pragmatismo que nos invade decida por nosotros y se presente como una nueva forma de totalitarismo, donde todos las ideas peligrosas para el sistema no tienen cabida, y donde la pesadilla de esta realidad se imponga, encarcelada en su propia falta de sueños.

Vivimos cual Karl Rossmann, atados a nuestras pertenencias sin una sola pregunta más que realizar y sin, sobre todo, encontrar respuestas a todo lo que ocurre. Es la anestesia generalizada la que nos mueve y nos guía. Estamos rodeados de vendedores de certezas y lo más preocupante es que -incoscientemente- es lo que buscamos y lo que nos mueve: certezas.

Y posiblemente, como Rafael Argullol argumenta, la única posibilidad de revertir esto es invocando a la complejidad, devolviendo a la sociedad una mirada sobre la metamorfosis mundial actual más madura y amplia. Olvidarnos del juego de buenos y malos en el que han convertido el mundo nuestros políticos. Y poder llegar a cantar, como Eef Barzelay , que nos odian por saber qué es lo que están haciendo con nosotros.





Otra verdad incómoda

14 06 2007

En estos días de consumo rápido, la gente devora discos, libros, películas…Pasamos de puntillas sobre todas las formas de arte imaginables. Nadie se para ya delante de un texo y lo relee, y mucho menos espera a sacar sus propias conclusiones. Vemos películas que nunca provocan nada en nosotros. El hecho de que internet facilite el acceso nos provoca la necesidad de consumirlo todo a marchas forzadas por miedo a estarnos perdiendo el sumun de la modernez y como consecuencia, ya casi no hay discos de culto, de esos que llevan su tiempo verlos en total dimensión. Todo se ha masificado.

En esa dirección apunta sin vergüenza alguna Al Gore en Una verdad incómoda, donde parece poco menos que el mesías que necesitábamos para abrirnos los ojos. Admito que el mero hecho de que alguien que pisó la Casablanca en calidad de vicepresidente hable de estos temas ya es un avance y no seré yo quien le reste importancia a este paso, grande o pequeño según se mire.

Grande porque es obvio que el mensaje podrá llegar a mucha más gente. Porque la cara de Al Gore delante de unas diapositivas de Power Point (la mayoría un poco cutrillas) ya da cierta importancia a un tema capital. Porque la distribución en cuestión de la cinta es enorme y porque por poco que entienda y atienda el espectador, puede que salga con alguna conclusión entre manos.

Pero pequeño por contenidos. Porque se apela más a ensalzar a un “héroe” que ya estuvo en la Casablanca y que no movió un solo dedo. Porque no se invierten los suficientes esfuerzos en desmitificar la supuesta división en la comunidad científica. Porque habría que haber sacado menos planos del “solitario gladiador” (algunos de ellos casi dan risa) y haber dejado claro que de lo que hablamos no es una teoría si no un hecho. Porque la imagen de Gore frente a un auditorio que aplaude sus ejemplos-para-niños-de-cuatro-años le da un aire de predicador de iglesia estadounidense preocupante y sobre todo por la sensación de estar ante un constante bombardeo de marketing más que ante un tema tan importante. Y por no haber señalado claramente a los responsables de fracasos como los de Kyoto. Poca denuncia y mucho minutaje malgastado en el personaje en cuestión.

Una oportunidad perdida a medias, pero que en mi opinión debe ser bienvenida vistas las portadas de los periódicos de los últimos meses.

Más sobre el Calentamiento Global:

  • Wikipedia: Calentamiento Global

  • Calentamiento Global (Blog)

  • Cambio climático @ Greenpeace