Y con las llamas de un verano anudadas a mis oídos, un abismo en el que mirarte; tu dormitorio, tu cama estrecha y tu pared tan cerca; dormir poco o no dormir en absoluto. Pero era tan viejo entonces, y ahora, soy tan joven ahora.
Y como un soldado, apuntar a tus manos y convertirme en mi enemigo; rezar a criminales que se esconden lejos, entre una puesta de sol y un tañido roto; dormir en la rivera, en el bosque, en los suburbios. Pero era tan viejo entonces, y ahora, soy tan joven ahora.
Y las visitas de tres años y cuatro meses, los grillos, los incendios, el hielo. Y la verbena del barrio en junio, el estanque de patos; y Bob Dylan en la radio, un western, tus novelas favoritas. Y era tan viejo entonces, y ahora, ¡soy tan joven ahora!


La verbena del barrio en junio, Bob Dylan en la radio, un western como novela, un tañido roto o una cama estrecha….El verano se ha metido en tus textos y tus frases como casi siempre en mis recuerdos, desempolvando mi imaginario veraniego.
¡Cómo remueven tus cócteles de sensaciones¡
¡Y qué gratificante sentirse joven habiéndose sentido antes viejo o cansado¡ Yo también lo intento…..Abrazos….
Gold in the air of summer… ojalá podamos mantenerlo. Da gusto oler el aire del verano. Cierto que remueven tus cócteles de sensaciones, y cierto también que en verano todo el mundo es joven por un momento, mientras desempolvamos, como dice escribiente, nuestro particular imaginario veraniego.
Bueno… y que somos jóvenes, ¿no?
Abrazos.
Feliz verano, feliz descanso y a sentirse todo lo jóvenes que queramos y podamos…Un abrazo