La vuelta al día en ochenta mundos

27 05 2009

A M que una vez me dijo “Este viaje nos lo merecemos”

Gyara es lo que se dice, una ciudad con encanto. En las guías de los turistas sustituyen los nombres de sus calles – impronunciables en nuestro alfabeto- por descripciones livianas, fáciles de digerir. Pero hace falta visitarla para darse cuenta de que todo lo que la rodea es turbador, extrañamente bello. Los domingos por la tarde sus habitantes desfilan organizados y toman todas las calles para sorpresa de los visitantes. Recitan al unísono suðs. Los suðs no están formados por palabras. Son tan sólo sonidos que a los oídos de estos extraños habitantes resultan relajantes, casi místicos.

Gyara no está a la orilla de ningún mar, sin embargo su sonido, el sonido del agua chocando contra las rocas en los días ventosos o su tranquilo vaivén de verano, se puede escuchar en todos los balcones de la ciudad. La gente coloca en ellos molinillos de papel de colores, jaulas vacías, violonchelos relucientes.

En los mercados de Gyara encontré las mejores cajas de música de esta esquina del mapa. La mayoría de sus habitantes son artesanos. Tallan la madera, fabrican hasta el más pequeño de sus resortes, inventan sus melodías. De hecho, no hay una sola caja de música de Gyara igual a otra. En estos grandes puntos de encuentro, los mercaderes regalan sus productos, todo el mundo tiene lo que necesita, todos pueden sentarse tranquilamente en la terraza de un café y escuchar las melodías que vuelan desde los puestos. Nadie teme que llegue el anochecer, nadie echa de menos nada.

Sólo existe una manera de llegar a Gyara. Si hay una próxima vez, tan sólo quiero que vengas conmigo y lo veas con tus propios ojos. Seremos pronto, uno de ellos.





Mayo Francés

18 05 2009

Décima entrega de Music for the Young Miracles

Es difícil de explicar la magia que tiene una buena canción cantada en francés (Brel, Piaf o Hardy son sólo unos ejemplos). Music for the Young Miracles quiere zanjar la discusión: cuando uno se libra del prejuicio de la imagen pretenciosa de muchos de los autores de la chanson francesa, es imposible no disfrutar con un sonido así.

Mayo Francés recopila 10 autores francófonos modernos (9 franceses y 1 canadiense) para dar una pincelada de lo que ocurre en casa de nuestros vecinos de arriba. ¡La música al poder!





Breve inciso (XIII): Dentro de mí, un lunático canta

15 05 2009

A veces es más fácil morir que matar. Matar implica un esfuerzo con el que no estoy dispuesto a cargar: los planes, las estrategias, los mapas de los cielos más grandes que he visto.

A cada segundo siento una pulsación más, un instante de paz, después el caos. Me paro a pensar en lo que queda al margen de los siglos, como el residuo de una vida sin frenos acercándose al borde del abismo.

Y mientras tanto, un piano expira en un café de París.