They’ll never play this on the radio

21 04 2009

Novena entrega de Music for the Young Miracles

La colección más ecléctica hasta la fecha de Music For The Young Miracles quiere poner banda sonora al último instante antes de que las flores estallen definitivamente. No sabrás a que atenerte: si a la más que evidente influencia mexicana de Beirut en La llorona o el folk retorcido y oscuro de Many ghosts (Akron & Family); si al rock nacional más arriesgado de PAL o al descaro de Dr. Explosion (¿cuándo una canción repleta de tantos clichés tuvo un resultado tan espectacular y divertido?); si a los “raros” de La Célula Durmiente o al coro de Broken Social Scene.

Un disco no apto para la radio, pero sí para vosotros, inteligentes lectores.





Minutos musicales

17 04 2009

Vaya por delante que lo que escriba será tan inútil como recrearme en una vieja foto de la que únicamente recuerdo el lugar y la mano sobre mi hombro y una mirada que ahora parece absurdamente llena. He aprendido que el tiempo puede ser una cura, una corriente que arrastra al que no quiere fijar un rumbo, un vertedero de ideas, un juicio amañado, unos labios que esconden mordiscos obtusos, una sentencia dictada por la cruel música de la vida que perdí. Hoy, decimoséptimo día del cuarto mes de un año que camina y levanta el polvo de las cunetas que creí enterradas, pueden ser muchas las excusas que lance. Y puedo dejarlas flotar en el espacio que nos separa y nos separará y culparlas de todo lo que ocurrió y hacerte creer que todo sigue su curso y que sigo haciendo oídos sordos a los poemas que duelen. Pero hoy, después de acompañarme durante tantos años, es exactamente así como me siento.

I would like to leave this city
This old town don’t smell too pretty and
I can feel the warning signs running around my mind
And if I could leave this island I’d book myself into a soul asylum
Cause I can feel the warning signs running around my mind

So here I’ve been scratching around in the same old hole
My body feels young but my mind is very old
So what do you say
You can’t give me the dreams that are mine anyway
Half the world away
Half the world away
You’re half the world away
I’ve been lost I’ve been found but I don’t feel down.

And if I could leave this planet you know I’d stay but I just can’t stand it and
I can feel the warning signs running around my mind
And when I leave this spirit I’ll find me a hole and I’ll live in it and
I can feel the warning signs running around my mind

Here I go I’m still scratching around in the same old hole
My body feels young but my mind is very old
So what do you say
You can’t give me the dreams cos they’re mine anyway
Half the world away
Half the world away
You’re half the world away
I’ve been lost I’ve been found but I don’t feel down.
No I don’t feel down
No I don’t feel down

Don’t feel down
Don’t feel down
Don’t feel down
Don’t feel down





Factores que afectan al equilibrio

6 04 2009

Hace falta más. Por ejemplo:
Una reacción química que
de golpe cambie el calor
por un camino distinto
Entonces alguien escribirá por mí
y repartirá los papeles:
Para ti el comisario negro al que le falta un día para jubilarse
Para ti el idiota que lo estropea todo
Y tú serás el extra en el que nadie se fija
Y tú el que cuelga del mástil de la bandera del rascacielos
Luego acunaremos la noche como se acuna un ultimátum
Y en el minuto noventa
me llevarás al punto fatídico
Desde allí se verá toda tu maldad adorable,
una fila de casas blancas alineadas,
quizá un “hasta nunca”
Y yo sólo acertaré a recordar
unas doscientas o trescientas tardes,
cuatro mil calles de madrugada,
la Quai d’Anjou, Don Giovanni

Coge tú el balón y lánzalo





El rapto de Elena

3 04 2009

La puerta abierta finge una silueta al otro lado. La conspiración de un final (no importa que sea feliz, sólo que sea un final) se presenta, se sienta, enciende un cigarrillo, me mira sin hablar. Y me pierdo en los detalles, en su ropa y en ese peinado a lo Bette Davis. La tensión es un hilo que tira de la piel en mi espalda, que me impide pensar con claridad, que me dice lo absurdo que resultan los aplausos al aterrizar y la música de los supermercados y los poemas que descubrí en el bolsillo de mi abrigo viejo. Lo absurdo que es, en suma, comenzar esta guerra por el mero hecho de rebelarnos contra los dioses invictos de la Tozuda Realidad. Así que por mí, que empiece la música y que salgan los créditos: lo único que necesito es un final.