Me miraste tratando de discernir mis átomos del todo que formaban las palabras. Y en segundo plano, la ciudad desierta y el aire rasgado por una mariposa blanca y negra. Todo, como en un beso de película, perdía peso ante el argumento de aquella tarde roja del verano más inmenso. ¿Por qué (no es una pregunta, pero cómo decirlo de otro modo) rimaban todos nuestros deseos con el quejido de un imposible? Y justo después, después del escandaloso silencio de dos miradas cruzándose, se rompieron todas las ventanas, y llovieron cristales, y el aire paseó por unos hombros desnudos. Sonaron los discos rotos, las campanadas de un reloj maldito en la estación. ¿Por qué (no es una pregunta, pero cómo decirlo de otro modo) tratamos siempre de esconder una obsesión malsana por la pirueta más difícil? Y salí a pasear por Madrid como un enfermo que cambia de postura en la cama, rodeado de gente saludable, de ignorantes; de gente sin esperanza, músicos sin audiencia, yonkis, poetas de abecedarios gastados. Y cerré los ojos y sustituí el tráfico por el sonido del mar, la gente por la espuma contra las rocas. ¿Por qué (y no es una pregunta, pero cómo decirlo de otro modo) la vida está llena de hermosuras así?
I am trying to break your heart
17 03 2009Octava entrega de Music for the Young Miracles
Quizá deberías simplemente liberar ya las palomas
Porque nadie sobrevivirá al final del amor
Clem Snide, End of love
Acaba el invierno y Music for the Young Miracles le da su particular adiós: adiós a los viejos tiempos, adiós al dolor, adiós a todo lo que huela a frío. I am trying to break your heart evita caer en la cursilería para practicar un exorcismo incendiario que caliente los primeros días de la primavera en flor (¡qué agudeza!).
Porque, como Madee cantan en el último corte, ya no podemos rebobinar.
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La prueba del nueve
3 03 2009Y vi a un hombre viejo regar agujeros en la tierra. Ciudades azules sobre las que volaba el mundo ahogándose. Vi hilos siendo manejados, al dios que creó el mundo en seis días y que desde entonces no ha hecho más que huir de él. Ahora los planes se sellan en silencio, las venganzas se cumplen, los verbos del sufrimiento pasean por los dormitorios. El cielo responde con misiles cayendo desde tan arriba que podrían ser divinos. Y las calles se pavimentan de refugiados y nadan por ellas los tullidos. Y los días son noches, y las noches son largas. Y en las caderas de una joven, con la primavera esparcida por el suelo, rebota el sonido, se amplía, vibra nuestra inocencia. Y te recuerdo allí, sobre el escenario, recogiendo las flores que hubiera querido lanzarte yo.
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