Como bailan los caballos andaluces

26 05 2008

Desde mi salón con vistas
en el que me habéis recluido
Convertido ya en un alienígena,
algo distinto de lo que llamáis humano,
os miro através del aire enrarecido
sin ánimo de juicios sumarísimos:

Sólo quiero ser justo con los acordes
de nuestra existencia simultánea

Os veo adorando el tintineo de vuestras monedas
y encerrando la libertad en el estante
del supermercado y su hilo musical,
en el concesionario de coches,
en el anuncio de la radio

Os veo entregándoos a Coranes sordos
Torás mudos, Biblias ciegas
Y convirtiendo la estampa desde
estos soberbios satélites
en meros caos de nubes radioactivas

Y sin embargo, derrocháis belleza
sin reparar en ella, sin intentar
retener una pizca de magia al pie de la cama

Como las canciones portuarias irlandesas
para una despedida
O el mapa de estrellas de vuestra
Vía Láctea derrotada

Como esta imagen de los árboles embebidos en
el sonido de una tarde de verano
O el misterio inalcanzable
del baile de los caballos andaluces