Otro día en el mundo

13 05 2008

Hacía mucho que no paseábamos durante tanto tiempo. En algún punto ahí detrás, a nuestras espaldas, quedamos anclados arañando caminos en la confusión. No sé cuál de los dos tocó fondo primero. El caso es que no conseguíamos romper barreras como lo habíamos hecho hasta entonces: tú seguías pensando que no era nada y yo, apremiado por encontrar el lugar y la fórmula, sólo alcanzaba a ver los suburbios y sus luces.

Ahora atardece en los barrios del Oeste. Vemos peces sobreviviendo en los charcos de la última inundación y todo pasa como a cámara lenta: mis textos acaban por parecerse demasiado, las tardes son eternas y las sombras en el amanecer de mi calle se estiran hasta parecer tan frágiles como nosotros.

Y el cielo, antes un aliado más, aniquila esta comedia sin compasión.