Como bailan los caballos andaluces

26 05 2008

Desde mi salón con vistas
en el que me habéis recluido
Convertido ya en un alienígena,
algo distinto de lo que llamáis humano,
os miro através del aire enrarecido
sin ánimo de juicios sumarísimos:

Sólo quiero ser justo con los acordes
de nuestra existencia simultánea

Os veo adorando el tintineo de vuestras monedas
y encerrando la libertad en el estante
del supermercado y su hilo musical,
en el concesionario de coches,
en el anuncio de la radio

Os veo entregándoos a Coranes sordos
Torás mudos, Biblias ciegas
Y convirtiendo la estampa desde
estos soberbios satélites
en meros caos de nubes radioactivas

Y sin embargo, derrocháis belleza
sin reparar en ella, sin intentar
retener una pizca de magia al pie de la cama

Como las canciones portuarias irlandesas
para una despedida
O el mapa de estrellas de vuestra
Vía Láctea derrotada

Como esta imagen de los árboles embebidos en
el sonido de una tarde de verano
O el misterio inalcanzable
del baile de los caballos andaluces





Otro día en el mundo

13 05 2008

Hacía mucho que no paseábamos durante tanto tiempo. En algún punto ahí detrás, a nuestras espaldas, quedamos anclados arañando caminos en la confusión. No sé cuál de los dos tocó fondo primero. El caso es que no conseguíamos romper barreras como lo habíamos hecho hasta entonces: tú seguías pensando que no era nada y yo, apremiado por encontrar el lugar y la fórmula, sólo alcanzaba a ver los suburbios y sus luces.

Ahora atardece en los barrios del Oeste. Vemos peces sobreviviendo en los charcos de la última inundación y todo pasa como a cámara lenta: mis textos acaban por parecerse demasiado, las tardes son eternas y las sombras en el amanecer de mi calle se estiran hasta parecer tan frágiles como nosotros.

Y el cielo, antes un aliado más, aniquila esta comedia sin compasión.





Breve inciso (V): La lutte continue

5 05 2008

Las cuentas están claras a estas horas: la Tierra orbita a 30,287 kilómetros por segundo; los años en Marte duran 686,98 días; la temperatura de embullición del neón es 300,22 ºC; mi cuerpo, en un salto sin rozamiento, es atraído de nuevo a la superficie con una fuerza igual, en magnitud, a casi 10 veces la masa de la que estoy hecho; Rubber Soul dura exactamente 1840 segundos; con éste, ya son 6 años bisiestos en mi vida; hicieron falta 500 horas para que la supercomputadora Hitachi fuera capaz de calcular 1.351 billones de decimales del número Pi; en los museos del mundo se pueden ver más de 1500 pinturas de Picasso; hace ya 55 años que Dylan Thomas murió en Nueva York.

Aún así, en esta vida de números irracionales y transacciones bancarias -supuesta su lógica aplastante- cada día es más difícil sobrevivir sin el ritmo con el que rompemos las tendencias, las rachas o las Leyes Universales. Hemos rozado veranos con la punta de los dedos y estrellas supernovas con libros inolvidables. Y ahora ya hemos encontrado el camino: últimamente estamos logrando olvidar lo que pudimos ser para creer en lo que somos.