75. Beck Devil’s Haircut (1996)
Beck es quizá uno de los mayores talentos que han dado los últimos años de la música moderna. Ecléctico como él sólo, convierte sus discos (últimamente, por cierto, bastante flojitos) en autenticos batidos de sonido y estilos, que pueden ir desde el indie rock, hasta el hip hop pasando por el folk o el pop psicodélico.
Odelay (1996) es para mí, la punta del iceberg. Y pese a que funciona mejor como un todo más que por piezas sueltas, Devil’s Haircut es -en la práctica- un single perfecto y de lo mejor que se publicó en los 90. Bailad, malditos!
74. Radiohead Fake Plastic Trees (1995)
Poco o nada más se puede añadir a lo que ya se ha dicho de grupos como Radiohead. Habría que remontarse probablemente hasta los sesenta y escuchar a un “pequeño” grupo de Liverpool, para encontrar alguna banda que haya hecho tanto por la música como Radiohead.
Han firmado discos convencionales de rock alternativo como The Bends de donde extraigo este single, y han sido de los mejores. Evolucionaron su música y no han repetido nunca la fórmula y siempre han sido los mejores. Hoy son noticia por haber dejado que los fans pagaran lo que ellos creyeran conveniente para la descarga de su nuevo álbum (excelente, por otra parte). Seguro que habrá más canciones suyas a lo largo de esta lista tan subjetiva como inútil, pero Fake Plastic Trees demuestra que hubo un tiempo en que estuvieron rozando la perfección en el pop de guitarras. Para poner los pelos de punta…
73. The Stone Roses I wanna be adored (1991)
The Stone Roses se convirtieron en leyenda con el disco debut homónimo que publicaron el último año de la década de los 80. Algo ocurrió entonces. Las discotecas de Manchester, inundadas hasta entonces de un descubrimiento reciente llamado “música tecno”, empezaron a poner cosas nuevas y realmente sorprendentes.
Lo que realmente dio comienzo a una nueva época en las islas fue el grupo que Ian Brown lideraba desde el micrófono. El madchester volvía a las guitarras, pero manteniendo esa cadencia que hacía que sonara en cualquier discoteca y no desentonase sino más bien alrevés: era el momento álgido de cualquier fiesta. I wanna be adored contiene una intro y una línea de bajo que ya la hacen enorme.
Probablemente, el primer himno de la década.

