Y rezamos para no volver jamás

31 12 2007

Si existiese la justicia divina,
terca y ciega como
los golpes que nos da la vida,
¿me daría vuestro Dios
la oportunidad de
beberme tu dolor
de un único trago?

Vendo mi fé y mis días
por una vida de amargor
en mi boca, por que éste
sea el último segundo
que se quede en la tuya.





La nuit crie ton nom

28 12 2007

De poco sirve levantar la voz,
enterrar el pasado y gritarte a la cara
que deseo hacer noche
en los valles de la Sierra Nevada
donde grité tu nombre

Que el eco me lo devuelva
como si fuera la última amarra
- no sé si a la cordura
o sólamente a la vida -
y derrame mis últimas gotas
de admiración.

Que prometamos, antes
de separarnos, no volver
a pisar estos parques y
avenidas que hemos
dejado ardiendo.

Que aceptes que no soy yo
el que construye estos versos
Simplemente los coso
para colgarlos en el cabecero
de tu cama, con la tonta esperanza
de que los leas cada atardecer





Tu testamento de luz

26 12 2007

No todo está escrito. Habré leído en mi mente mil veces esta historia, pero siempre me sorprendo con lágrimas en los ojos cada vez que se reproduce. Todo se desencadena cuando me encuentro en mitad del parámo, sintiéndome pequeño, desorientado. Y pienso que paisajes así hacen que comprendamos por qué los hombres amamos, lloramos y odiamos morir.

En el viaje de ida adoro cada kilómetro que hago para verla sentada en su rincón de siempre, con su ropa de luto, con sus ojos decolorados (ahora parecen dos pequeñas esferas grisáceas pero dotadas de una extraordinaria calidez), apoyada sobre su mano y con el codo sobre la mesa, adormecida al calor de su brasero, esperando nerviosa y preocupada a que lleguemos.

Después ella me da su paz, me habla de otros tiempos. A veces pierdo el hilo de sus historias pero me basta tenerla delante para sonreír, asegurarme de que ella lo ve, ofrecerle mi mano para que juegue con ella y reconfortarnos mutuamente.

Y siempre termina igual. Acabo retorciendo nuestras vidas en una curvatura casi perfecta, reduciéndola a círculos, sólo aburridos círculos que ella inunda con lágrimas y que mis ojos al verlo quieren secar con mi propio dolor. Sin embargo, la circunferencia siempre acaba su trazo.

En el viaje de vuelta, me tatúo cada kilómetro prometiéndome no olvidar nunca su expresión, su pelo, su piel arrugada y sobre todo su cara de sorpresa cada vez que bebo sus palabras callado, atento y feliz.





Breve inciso (I)

19 12 2007

No me malinterpretes. Me gustaría únicamente dejar algo digno de ser recordado por mí mismo: no hay segundas intenciones. Lucho por encontrar frases que tengan su propio ritmo. Aliteraciones que dejen la huella que soñé en tus labios. Metáforas tan crípticas que sólo las puedas descifrar con el código de mis ojos abiertos de par en par.

Nunca quise cambiar nuestra jerarquía. Todo funciona bien así, conmigo refugiado como un niño y contigo firme, alta e inalcanzable.

Estas líneas nacieron emborronadas al principio de nuestra Historia, con los párodos de nuestra tragedia ya entonados, sin esperanza. Y sin ella siguen buscando la manera de navegar hasta tu orilla para difuminar tus brillos hasta hacer de este bullicio una paz silenciosa.

Para poner un final con dolor
a nuestro dolor sin final.





Utopía

16 12 2007

En este mundo de mecánicas cansadas, robo en cada bocanada tejidos rotos de piel cansada y acaricio mis cicatrices aterciopeladas mientras te veo soñar con fotografías en blanco y negro y papel perfumado. Y te pregunto por el cielo que nos separa. Por el absurdo huracán que hace que las hazañas nos roben el sentido, por el vocabulario que esta tensa espera dispara en mi bolígrafo.

Sé que no habrá otra cosa que silencio, que aún no hemos comprendido el frágil equilibrio que nos rige. Que todavía no hemos aprendido a ponerle un nombre -una sola palabra- a nuestra bella inestabilidad. Y que nadie, desde Belchite a Bagdad, desconoce el dolor que tú y yo sentimos.

No somos únicos, lo sé. Pero sí somos dignos de ser escuchados como una pareja de locos, amantes o contacuentos; poetas o -simplemente- enamorados.





90 singles right back from the 90’s (VI)

14 12 2007

75. Beck Devil’s Haircut (1996)

Beck es quizá uno de los mayores talentos que han dado los últimos años de la música moderna. Ecléctico como él sólo, convierte sus discos (últimamente, por cierto, bastante flojitos) en autenticos batidos de sonido y estilos, que pueden ir desde el indie rock, hasta el hip hop pasando por el folk o el pop psicodélico.

Odelay (1996) es para mí, la punta del iceberg. Y pese a que funciona mejor como un todo más que por piezas sueltas, Devil’s Haircut es -en la práctica- un single perfecto y de lo mejor que se publicó en los 90. Bailad, malditos!

74. Radiohead Fake Plastic Trees (1995)

Poco o nada más se puede añadir a lo que ya se ha dicho de grupos como Radiohead. Habría que remontarse probablemente hasta los sesenta y escuchar a un “pequeño” grupo de Liverpool, para encontrar alguna banda que haya hecho tanto por la música como Radiohead.

Han firmado discos convencionales de rock alternativo como The Bends de donde extraigo este single, y han sido de los mejores. Evolucionaron su música y no han repetido nunca la fórmula y siempre han sido los mejores. Hoy son noticia por haber dejado que los fans pagaran lo que ellos creyeran conveniente para la descarga de su nuevo álbum (excelente, por otra parte). Seguro que habrá más canciones suyas a lo largo de esta lista tan subjetiva como inútil, pero Fake Plastic Trees demuestra que hubo un tiempo en que estuvieron rozando la perfección en el pop de guitarras. Para poner los pelos de punta…

73. The Stone Roses I wanna be adored (1991)

The Stone Roses se convirtieron en leyenda con el disco debut homónimo que publicaron el último año de la década de los 80. Algo ocurrió entonces. Las discotecas de Manchester, inundadas hasta entonces de un descubrimiento reciente llamado “música tecno”, empezaron a poner cosas nuevas y realmente sorprendentes.

Lo que realmente dio comienzo a una nueva época en las islas fue el grupo que Ian Brown lideraba desde el micrófono. El madchester volvía a las guitarras, pero manteniendo esa cadencia que hacía que sonara en cualquier discoteca y no desentonase sino más bien alrevés: era el momento álgido de cualquier fiesta. I wanna be adored contiene una intro y una línea de bajo que ya la hacen enorme.

Probablemente, el primer himno de la década.





La extraña muerte de los neocon

11 12 2007

Ahora que la guerra que odiábamos ya ha pasado de moda y lo que nos horrorizaba parece haber prescrito. Ahora que el diseño sueco invade tu vida expandiéndose sin barreras. Ahora que nuestras voces ya no se oyen y se han perdido en un eco sordo. Ahora, llévate mis pastillas: olvidé para que servían y ya tomé demasiadas.

Ahora que mis golpes ya no son certeros. Ahora que el rojo ya no existe y sólo quedan tablas carcomidas en valles de niebla espesa. Ahora que la lona está llena de sangre. Ahora, ruge como aquella tarde llena de historias sin final para que todos nos oigan por fin.

Ahora que estallan pequeñas bombas entre los dos y mi pequeño ruiseñor intenta cantarte atrapado en tu pecho. Ahora que sólo pienso en romper mis líneas

en versos infinitos
que se reciten en voz baja
y sean la munición de mis armas

Ahora, necesito cantar a pleno pulmón A hard rain’s gonna fall y que me oigas decir que no quiero medicinas ni relatos inacabados. Sólo poemas en un mundo libre.





Bitter Honey

7 12 2007

Contigo, tus gestos y tus últimos brillos suspiro desarmado, sintiéndome en mitad de una corriente que no cesa; que me lleva lejos y me transporta en un segundo a la orilla; que me quita el miedo y me lo escupe de vuelta entre ceja y ceja. Y cuando todo debe quedar oscuro y en silencio, me siento magullado y malherido. Y los ojos de tus dibujos brillan enumerando tus trazos firmes, tu silueta y todos lo sentidos que tú tienes y yo envidio.

Así que tomo todo lo que puedo transportar en mi espalda y busco para ti lo que pediste en silencio la tarde en la que jugamos a ser Robin Hood. La tarde en la que robamos en los recobecos de nuestras mentes haciendo rebotar piedras en el lago de Diciembre. La tarde en la que estuve en la palma de tu mano y tú sólo querías apretar los puños llena de ira.





Entropía

2 12 2007

He vuelto a nadar en mares de asfalto y me he sumergido de nuevo en el ojo de sus orquillas sin tomar aire, rezando sin saber bien a quién por sobrevivir el tiempo justo para poder escribirte estas líneas, tan estériles y tontas como siempre. Y me rio al pensar que las manos nerviosas que trazan ahora estas curvas imposibles, torturadas en sus propios círculos concéntricos, no van a significar nada cuando mis latidos se serenen y la atmósfera que me rodea retire este peso de mis hombros.

Pero, a media luz, en estas primeras horas quedas del invierno, mis manos aceleran como una canción in crescendo siguiendo el dictado del viento que resquebraja mis débiles labios. Ahora nada me puede detener. Nada evitará que me sincere conmigo y con todo el que quiera escucharlo.

Porque los sábados por la noche en ciudades como ésta, olvido todas mis canciones sobre trenes. Sólo quiero aumentar la entropía de tu cuarto con nuestra ropa por el suelo y las llaves de tu boca en mi poder al fin. Robarte como un adicto desesperado sus esquinas y que te refugies en las mías. Perder mis manos en la maraña de tu pelo y quedarme con las tuyas para siempre.