Me despierto con el estruendo de una hoja cayendo. Hay puzzles sobre la mesa, pedazos de algún álbum imaginario que estrellé contra la pared y la última chispa de nuestro último incendio derramada por el suelo.
Tengo la sensación de un lunes eterno.
Me despierto con el estruendo de una hoja cayendo. Hay puzzles sobre la mesa, pedazos de algún álbum imaginario que estrellé contra la pared y la última chispa de nuestro último incendio derramada por el suelo.
Tengo la sensación de un lunes eterno.
Si me supiera invencible te reescribiría las derrotas, todas y cada una de ellas, las del crudo invierno del 68, las de los campos de Castilla, las de las noches que palpitan en tu ciudad. Si me supiera fuerte robaría los acordes a algún músico con pólvora en los dedos, cantaría sus canciones haciéndolas mías (tuyas), bailaríamos hasta el atardecer. Si tan sólo supiera que soy algo, que el aire en noviembre no es frágil como el breve recuerdo que guardo de tus huesos, entonces daría con una palabra: un palíndromo que te diga dos veces cómo te echo de menos.
Decimoquinta entrega de Music for the Young Miracles
Music for the Young Miracles ofrece a los oyentes esta vez, un chute de otoño en un lago glaciar, con su playa abandonada, sus sombras cada vez más alargadas, sus hojas por el suelo.
Son 8 canciones de amor y paisajes y fracasos. 8 canciones para poner de alfombra en este otoño de manga corta.
En realidad por ahí debimos empezar: el análisis crítico de la filosofía del sentido común, la “filosofía de los no filósofos”, es decir, la concepción del mundo absorbida acríticamente por los diversos ambientes sociales y culturales en los que se desarrolla la individualidad moral del hombre medio. El sentido común no es una concepción única, idéntica en el tiempo y en el espacio: es el folklore de la filosofía, y al igual que ésta, se presenta en innumerables formas. Su rasgo más característico es el de ser una concepción disgregada, incoherente, inconsecuente, conforme a la posición social y cultural de las multitudes de las que se constituye la filosofía. Cuando se forma en la historia un grupo social homogéneo, se elabora también el sentido común homogéneo, es decir, una filosofía sistemática.
Es erróneo pensar que la elaboración de esta filosofía se opone a los grandes sistemas de filosofías tradicionales o a la religión del alto clero. En realidad, estas filosofías que actúan como fuerzas políticas extremas, como fuerza cohesiva de las clases dirigente, como elemento de subordinación a una hegemonía exterior, limitan negativamente el pensamiento original de las masas populares. Es por eso que, aún a día de hoy lo que conocemos como “Sentido Común”, ha extraído sus elementos principales de las religiones. La relación entre el “Sentido Común” y la religión es mucho más íntima que con culaquier otro sistema filosófico de los intelectuales, especialmente con el catolicismo, siempre esforzándose por permanecer unitario superficialmente.
En el catolicismo actual predominan los elementos realistas, es decir, el producto inmedianto de las sensaciones elementales, sin estar esto en contradicción con el elemento religioso. Estos elementos son “supersticiosos”, acríticos.
Por todo ello es necesario cuestionarse hasta a uno mismo. Mirar ahí fuera y después volver a entrar en casa, pegarse junto a la chimenea. ¿Cómo puedo criticar yo a nadie, si ni siquiera me he detenido a criticar lo que me han impuesto?
Una manera de reconciliarte con el mundo: 5 minutos de intensidad para que elijas lo que las burbujas son para ti. Pueden ser fines de semana de escapada de la ciudad, de la rutina. Pueden ser las cosas que nos quedan por hacer, los sábados como el de ayer, los minutos perfectos que siempre nos pillan desprevenidos.
Decimocuarta entrega de Music for the Young Miracles
Si -como dice el tango- veinte años no es nada, imagináos la insignificancia de uno. El caso es que Music for the Young Miracles cumple un añito, y de verdad que la percepción ha sido algo así como la media aritmética entre un suspiro y un bostezo.
De regalo, invitamos a magdalenas gigantes y a euforia (esa euforia de las primeras canciones de tus discos favoritos), a bailar y a 10 canciones más.
me han gustado tus peinados
el frío de tu primera noche en versalles
los niños asustados que saltaban desde el muelle
he aprendido a abrazar las ciudades
a amar las cosas que pasan desapercibidas
(los cables del tranvía, las chimeneas estrechas)
he conducido de noche por carreteras secundarias
y he parado en las cunetas por san lorenzo
para contártelo despacio y con buena letra
he fingido sonrisas para no olvidar
y he tratado de escribir una ópera por nosotros
pero no llegué tan lejos
(porque resumirte en canciones
es igual que intentar atrapar
un verano en un cazamariposas)
un último septiembre y por fin
una línea de meta; y después
quiero más tranvías y más chimeneas
volver a versalles
un viaje nocturno y un largo san lorenzo
en la cuneta que tú prefieras
Decimotercera entrega de Music for the Young Miracles
De bien nacidos es ser agradecidos. El verano muere y Music for the Young Miracles asiste al funeral con un puñado de canciones que lo mecerán hasta pasar el trago de Septiembre. Un breve disco de repaso y nos lanzamos a la nueva campaña. En Septiembre, primer aniversario del sello, más y mejor.
Comienza la temporada.
Duodécima entrega de Music for the Young Miracles
Music for the Young Miracles te invita a coger la guía del buen viajero. A modo de libro de viaje, van a sonar 13 canciones perfectas para el tourista: The Kinks desde un avión se preguntan dónde estarán mañana, Elvis Perkins dibuja de amarillo y ocre un viaje en coche, Camera Obscura te suplican salir por fin, un paseo mañanero por los Campos Elíseos con Dassin e incluso está esa cancioncilla-del-spot-que-todos-conocemos que lleva poniendo música a nuestros viajes de verano desde 2004 (primera licencia topiquera que nos permitimos).
Feliz verano a todos.
Y con las llamas de un verano anudadas a mis oídos, un abismo en el que mirarte; tu dormitorio, tu cama estrecha y tu pared tan cerca; dormir poco o no dormir en absoluto. Pero era tan viejo entonces, y ahora, soy tan joven ahora.
Y como un soldado, apuntar a tus manos y convertirme en mi enemigo; rezar a criminales que se esconden lejos, entre una puesta de sol y un tañido roto; dormir en la rivera, en el bosque, en los suburbios. Pero era tan viejo entonces, y ahora, soy tan joven ahora.
Y las visitas de tres años y cuatro meses, los grillos, los incendios, el hielo. Y la verbena del barrio en junio, el estanque de patos; y Bob Dylan en la radio, un western, tus novelas favoritas. Y era tan viejo entonces, y ahora, ¡soy tan joven ahora!